David Brandt Berg

David Brandt Berg (1919-1994) fue hijo de la reconocida pastora evangelista norteamericana Virginia Brandt Berg. En 1968 él, su esposa y sus hijos adolescentes iniciaron un movimiento juvenil contracultural en Huntington Beach, California. Su misión creció hasta derivar en el movimiento internacional cristiano conocido actualmente como La Familia Internacional (LFI). (Los artículos de David Brandt Berg publicados en Conéctate son versiones adaptadas del original.)

Nuestra ancla

Los cambios nos acercan mucho al Señor. «Todo declina, todo ha de morir. Tú que no cambias, sigue junto a mí»1. Todo cambia, pero Jesús nunca. Únicamente Él es constante.

Las sorpresas que nos da Dios

Lo que es necesario que sepamos, Dios nos lo dice. A veces nos revela lo que queremos saber; pero generalmente tiende un velo sobre el futuro, de tal modo que solo Él conoce lo que sucederá. En cualquier caso, independientemente de lo que sepamos o dejemos de saber, Él ha prometido no abandonarnos ni desampararnos jamás. «Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo»1. Además nos ha dado la antorcha de Su Palabra, que nos muestra por dónde va el camino. Siempre podemos alumbrarnos con la Palabra de Dios2.

El directivo inteligente

Un buen directivo no es un jefe, sino un servidor. Jesús no solo se proponía enseñar humildad a Sus discípulos cuando los amonestó diciendo: «El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor»1. Un buen directivo sencillamente no es un dictador, sino que escucha a sus empleados. Cuando los altos mandos no se comunican con sus subalternos, lógicamente no entienden los problemas de estos, y en esas circunstancias los conflictos no se hacen esperar.

Alimento para el alma

La Palabra de Dios es la verdad más poderosa del mundo. Contiene el espíritu y la vida misma de Dios1. Es la chispa espiritual de Dios que nos enciende con Su vida, Su luz y Su poder. Para afianzar nuestra relación con Él, una de las cosas más importantes que podemos hacer es leer, asimilar y cumplir Su Palabra. Es lo que nos mantiene sintonizados con Él y evita que nos apartemos de Su camino. Si escuchamos a Dios y Su Palabra y obedecemos Su verdad, seremos  felices y fructíferos2.

Caídas hacia arriba

La vida es una larga experiencia didáctica. Para quienes conocemos y amamos a Jesús, Él es nuestro Maestro. Más que ninguna otra cosa, quiere enseñarnos todo lo que necesitamos saber sobre Él y Su amor, de forma que las cosas anden mejor y seamos más felices.

Dios sabe que ninguno de nosotros puede lograr gran cosa si nos apoyamos exclusivamente en nuestras presuntas fuerzas e inteligencia. Es más, Jesús dijo: «Separados de Mí, nada podéis hacer» (Juan 15:5). Por otra parte, la Biblia también dice que «todo lo podemos en Cristo que nos fortalece» (Filipenses 4:13). He ahí la clave. Es menester que aprendamos a dejar obrar a Jesús por medio de nosotros.

Das un poco, ganas más

No hace falta ser millonario para dar de lo que se tiene. No hay un solo hijo de Dios que no esté en condiciones de dar algo para ayudar a personas menos favorecidas. Aunque te parezca que no te lo puedes permitir, o aunque no puedas dar mucho al principio, ten presente que Dios bendice a los dadivosos. Si no eres rico, con mayor razón deberías practicar la generosidad: así Dios podrá bendecirte y multiplicar lo que tienes.

El factor clave

Algunas confesiones cristianas, así como otras religiones, enseñan que el sufrimiento y la tristeza son indicadores de la espiritualidad o devoción de una persona. En realidad, es todo lo contrario. Dios no quiere que la religión sea gravosa, y Jesús desde luego no enseñó que tuviera que ser así. No veo cómo una persona puede ser verdaderamente feliz si no tiene satisfechas sus necesidades esenciales. Por más que alguien tenga todo lo que desea materialmente, hace falta algo más para aplacar su sed espiritual. 

Alegría, alegría, alegría

A veces nos tomamos las cosas con excesiva seriedad, dándonos mucha importancia. Viene muy bien ser capaz de reírse de uno mismo; lo mantiene a uno humilde. El que no sabe reírse de sus equivocaciones ni tomar los fallos ajenos con sentido del humor peca de orgullo o tiene un concepto demasiado severo de la vida. Dios quiere que gocemos de la vida, y nos ha proporcionado la capacidad, los sentidos y el entorno ideal para ello. 

Embajadores del amor

Dios quiere darse a conocer al mundo por medio de Sus hijos. Jesús dijo: «Como me envió el Padre, así también Yo os envío»(Juan 20:21). Él vino a amar al mundo y nos llama a nosotros a hacer lo mismo en todas las facetas de la vida. Nosotros somos el único medio por el que otras personas pueden llegar a conocer Su alegría, paz, amor, felicidad y Cielo. Cualquiera que sea nuestro origen, si tenemos dentro a Jesús somos Sus embajadores, representamos al Rey de reyes que rige los destinos del universo.

Planícolas

Abróchate el cinturón. Estamos por abandonar el insulso y restrictivo mundo del planícola para adentrarnos en la fascinante dimensión espiritual. Vamos a sintonizar con el misterioso universo de las realidades eternas. Nos internaremos en el mundo vivo de lo perpetuo, dejando atrás el agonizante mundo presente. Entraremos en el ámbito de lo eterno por oposición al espacio pasajero del tiempo. Se trata de una dimensión fascinante y en gran medida imperceptible para nuestra visión mortal, terrena y temporal.

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