Gabriel García Valdivieso

Gabriel García Valdivieso —que firma algunos artículos con el seudónimo de Gabriel Sarmiento— es director de la revista Conéctate. Tiene una larga trayectoria como traductor e intérprete. Es además profesor, locutor, redactor de artículos motivacionales y escribe poesía. Ha vivido en tres continentes y desde hace 40 años es misionero voluntario de La Familia Internacional. En su cuenta en Twitter publica noticias, frases y reflexiones: @gabiconectate.

El factor Dios

En Dios en el banquillo, el gran apologista cristiano del siglo pasado, C.S. Lewis, incluyó un ensayo titulado «Respuestas a preguntas sobre el Cristianismo». Uno de los interrogantes indagaba sobre cuál de las religiones del mundo ofrecía a sus seguidores la mayor felicidad, a lo cual Lewis ofreció esta famosa respuesta:

El secreto del Maestro

Este año hemos sido testigos de un trance inédito en nuestra vida: una proporción sin precedentes de la población mundial se ha visto gravemente afectada por la crisis de salud producto del COVID-19. Muchos todavía no se reponen y sufren aún las repercusiones de la pandemia.

Compenetrarme con Jesús

En mi dilatado anhelo de conocer mejor a Jesús he llegado a la simple conclusión de que la vía más accesible para ello es leer los Evangelios con regularidad, tratar de llevar a la práctica Sus enseñanzas y emular Su ejemplo.

La renovación del alma

En algunos aspectos, la renovación del alma por la acción de Jesús es similar a la renovación de una vivienda deslucida y deteriorada, a cargo de uno de esos equipos de expertos restauradores que protagonizan esos programas de reconstrucción total en televisión. Ustedes los habrán visto. Los innovadores superestrella ingresan con ánimo jocundo en un recinto desvencijado y lo recomponen y redecoran hasta que queda casi irreconocible.

El amor lo conquista todo

En Juan 13:35 dice: «El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos.»1 De buenas a primeras la tarea no suena muy difícil. La palabra amor, sin embargo, además de estar bastante trillada y manoseada, tiene muchos matices. Lo más elocuente es explicarla con acciones. Ahí la cosa se complica. ¿Hasta qué punto te sacrificarías para demostrar amor a los que te rodean?

Esa grandeza tramposa

Cuando piensas en grandes hombres y mujeres, ¿qué suerte de personas se te vienen la cabeza? Muchos quizá traeríamos a colación a destacados deportistas, escritores de libros de gran éxito editorial, actores o actrices de relevancia, músicos, artistas o políticos destacados. Es lo más natural: Esas celebridades suelen acaparar los medios de difusión que día y noche nos saturan con un caudal de información sobre sus vidas, ideas, hábitos y preferencias.

Aclaremos cuentas

Los primeros versículos del capítulo inaugural del libro de Isaías son aterradores. Dios emplea allí un lenguaje muy fuerte para ventilar las numerosas ofensas cometidas por el reino de Judá, entre las que destacan la opresión de los pobres, actos de corrupción y manos manchadas de sangre, todo lo cual los había distanciado y enajenado de Dios. Les espetó que sus prácticas religiosas se habían falseado y desvalorizado y que en sus corazones primaba la maldad y la rebeldía contra Dios. Como consecuencia, sufrían ignominiosas y categóricas derrotas a manos de sus enemigos.

Un granito de arena ecológico

Cuando hablamos de cambio climático y el cuidado del medio ambiente es fácil bloquearse mentalmente y resignarse a que uno poco puede hacer ante tamaño enredo. Podemos asimismo endosarles la responsabilidad a otros y librarnos de la obligación de colaborar. Sin embargo, Dios nos encargó que cuidáramos de Su creación, pero no por un árido sentido del deber, sino por amor a Él y a Sus criaturas. «Dios el Señor tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivar y lo cuidara.»1 Ese es el factor primordial que me ha motivado a mí a tener mayor conciencia ecológica.

Hagamos historia

¿Alguna vez has abrigado un íntimo deseo de cambiar el mundo, de hacer algo que influya para bien en la humanidad? ¿Pero pensándolo dos veces te inmovilizaste, porque no creías que un ser anónimo como tú, tan don nadie y poco dotado, podría dejar huella? Sin ánimo de ofenderte, esa conclusión es disparatada.

Un antiquísimo cuestionario

Me aventuraría a decir que Habacuc es de los profetas bíblicos menos conocidos hoy en día. Vale decir, sin embargo, que era un conocedor indiscutible de la fuerza de las promesas divinas y lo que significa confiar en Dios por muy negra que se presente la situación:

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