Gabriel García Valdivieso

Gabriel García Valdivieso —que firma algunos artículos con el seudónimo de Gabriel Sarmiento— es director de la revista Conéctate. Tiene una larga trayectoria como traductor e intérprete. Es además profesor, locutor, redactor de artículos motivacionales y escribe poesía. Ha vivido en tres continentes y desde hace 40 años es misionero voluntario de La Familia Internacional. En su cuenta en Twitter publica noticias, frases y reflexiones: @gabiconectate.

El amor lo conquista todo

En Juan 13:35 dice: «El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos.»1 De buenas a primeras la tarea no suena muy difícil. La palabra amor, sin embargo, además de estar bastante trillada y manoseada, tiene muchos matices. Lo más elocuente es explicarla con acciones. Ahí la cosa se complica. ¿Hasta qué punto te sacrificarías para demostrar amor a los que te rodean?

Esa grandeza tramposa

Cuando piensas en grandes hombres y mujeres, ¿qué suerte de personas se te vienen la cabeza? Muchos quizá traeríamos a colación a destacados deportistas, escritores de libros de gran éxito editorial, actores o actrices de relevancia, músicos, artistas o políticos destacados. Es lo más natural: Esas celebridades suelen acaparar los medios de difusión que día y noche nos saturan con un caudal de información sobre sus vidas, ideas, hábitos y preferencias.

Aclaremos cuentas

Los primeros versículos del capítulo inaugural del libro de Isaías son aterradores. Dios emplea allí un lenguaje muy fuerte para ventilar las numerosas ofensas cometidas por el reino de Judá, entre las que destacan la opresión de los pobres, actos de corrupción y manos manchadas de sangre, todo lo cual los había distanciado y enajenado de Dios. Les espetó que sus prácticas religiosas se habían falseado y desvalorizado y que en sus corazones primaba la maldad y la rebeldía contra Dios. Como consecuencia, sufrían ignominiosas y categóricas derrotas a manos de sus enemigos.

Un granito de arena ecológico

Cuando hablamos de cambio climático y el cuidado del medio ambiente es fácil bloquearse mentalmente y resignarse a que uno poco puede hacer ante tamaño enredo. Podemos asimismo endosarles la responsabilidad a otros y librarnos de la obligación de colaborar. Sin embargo, Dios nos encargó que cuidáramos de Su creación, pero no por un árido sentido del deber, sino por amor a Él y a Sus criaturas. «Dios el Señor tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivar y lo cuidara.»1 Ese es el factor primordial que me ha motivado a mí a tener mayor conciencia ecológica.

Hagamos historia

¿Alguna vez has abrigado un íntimo deseo de cambiar el mundo, de hacer algo que influya para bien en la humanidad? ¿Pero pensándolo dos veces te inmovilizaste, porque no creías que un ser anónimo como tú, tan don nadie y poco dotado, podría dejar huella? Sin ánimo de ofenderte, esa conclusión es disparatada.

Un antiquísimo cuestionario

Me aventuraría a decir que Habacuc es de los profetas bíblicos menos conocidos hoy en día. Vale decir, sin embargo, que era un conocedor indiscutible de la fuerza de las promesas divinas y lo que significa confiar en Dios por muy negra que se presente la situación:

Un jefe fuera de lo corriente

El Jefe manda, el Jefe dirá, el Jefe lo resolverá, decimos muchas veces, en plan simpático, los cristianos que deseamos exaltar a Cristo y combinar la obra que hacemos por Él con nuestras actividades de todos los días. Con ello inferimos que Dios es un jefe amigable y paternal, pero al fin y al cabo, jefe. Nos imparte instrucciones, nos resguarda, nos alienta y nos apoya, pero igual mantiene una oficina en el piso de arriba y no se arremanga la camisa ni se ensucia las manos en el lodazal de los asuntos cotidianos.

En la variedad está el gusto

El mundo es tan variado, tan colorido, y la diversidad de nuestro planeta tan extensa que día a día nos deslumbramos ante el sinfín de matices que se nos regalan a la vista. Muchas veces me ha preguntado: ¿Qué haríamos si viviéramos en un mundo en blanco y negro, o si las especies de animales fueran tres o cuatro o si los paisajes que nos ofrece el mundo resultaran monótonos y unicolores?

Año nuevo paso a paso

Hace poco leí una anécdota sobre una maestra que llevó a sus alumnos de primaria a un salón de conferencias para una clase con un acento distinto. Delante de los escalones que conducían al escenario, preguntó a los alumnos:

—¿Hay alguno de ustedes que sea bueno para saltar?

Año nuevo, alma nueva

El gran Chesterton dijo una vez: «Lo que importa no es que tengamos un año nuevo, sino alma nueva, y una nariz nueva, pies nuevos, una columna vertebral nueva, oídos nuevos y ojos nuevos».1

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