Gabriel García Valdivieso

Gabriel García Valdivieso —que firma algunos artículos con el seudónimo de Gabriel Sarmiento— es director de la revista Conéctate. Tiene una larga trayectoria como traductor e intérprete. Es además profesor, locutor, redactor de artículos motivacionales y escribe poesía. Ha vivido en tres continentes y desde hace 40 años es misionero voluntario de La Familia Internacional. En su cuenta en Twitter publica noticias, frases y reflexiones: @gabiconectate.

La búsqueda de la verdad

Mientras recorría la Palestina del siglo primero difundiendo Su mensaje de amor y perdón de parte de Dios, Jesús invitaba a todos a seguirle. Con frecuencia decía «Vengan en pos de Mí». Un ejemplo patente es este pasaje del Evangelio de Mateo:

Una riqueza diferente

El gran lingüista José María Zainqui decía en su diccionario razonado de sinónimos y contrarios que «se llama generosidad a la tendencia de un alma grande y noble a prestar ayuda, perdonar, sacrificarse y dar de lo suyo propio». Más adelante agrega: Abnegación es el nombre que se da al sacrificio del propio bienestar e interés en provecho de otros». Es decir que el concepto general de dadivosidad está centrado en los demás, en dar uno de sí mismo aunque duela y represente una renuncia a algo que para uno es valioso. Entre otros sinónimos, el autor menciona también el desprendimiento y el desinterés, la liberalidad, la largueza y la beneficencia, que no es otra cosa que hacer el bien a los demás.

Paso a paso

Un conocido relato describe a un hombre que deambulaba por una playa al atardecer. A cierta distancia observó que un jovencito se agachaba para recoger algo, que luego arrojaba al agua.

Acercándose, el hombre logró distinguir que el chico recogía estrellas de mar varadas en la arena y las devolvía con ímpetu al agua. El hombre preguntó al muchacho qué hacía.

Un Dios inmutable en un mundo mudable

Una verdad que no admite duda es que difícilmente hay algo que se conserve igual con el paso del tiempo. A mucha gente eso le genera conflicto. Por una parte, hay personas muy ávidas de cambio, entre ellas, la autora de libros de autoayuda Karen Salmansohn, que dijo: «¿Qué pasaría si les dijera que en 10 años su vida no variaría un ápice? Dudo que les haría gracia. Entonces ¿por qué tanto miedo al cambio?»

Una historia de amor

En la Biblia Dios a menudo se vale de metáforas o alegorías para describir nuestra relación con Él; a saber, un pastor y su oveja, un padre y su hijo, una vid y sus sarmientos y una novia y su novio.

Aunque la Biblia se compone de 66 libros, diversos comentaristas observan que en realidad se trata de un solo libro con un hilo conductor nítido. Es una historia de amor. Y como toda historia de amor, esta tiene un principio, algunos altibajos y un final dramático.

¿Tiene sentido el sufrimiento?

Aunque la mayoría de la gente procura no pensar en ello más de la cuenta, la verdad es que hay mucho sufrimiento en el mundo. Son incontables los inocentes que mueren, quedan lisiados o pierden su casa a causa de guerras y conflictos crueles e injustos. Otros más sufren lo mismo a raíz de catástrofes naturales o desastres provocados por el hombre. El cáncer, el sida, el covid-19 últimamente y otras enfermedades se cobran millones de vidas todos los años, en muchos casos tras largos meses o años de dolor. No cesan las penalidades. ¿Por qué la vida tiene que ser así? Resurge entonces el interrogante que nos asecha desde tiempos inmemoriales: ¿Por qué permite Dios el sufrimiento?

El enigmático plan

Tal vez hayan oído el relato del joven que cometió un grave error y que le costó a la empresa en que trabajaba la nada desdeñable suma de un millón de dólares. El muchacho estaba hecho un manojo de nervios. Al cabo de unos días ocurrió lo que temía: sus jefes lo mandaron llamar.

—Habiendo gastado un millón de dólares en su capacitación —le dijeron—, ¡que no se le vaya ocurrir renunciar!

Falta, falta amor

«En la tierra del dolor hace falta corazón, hace falta mucho, mucho amor… Ama a tu hermano… Falta, falta amor… falta, falta corazón.» Letra del famoso tema del cantante colombiano Juanes, que retrata la gran necesidad de amor que vivimos. Todos necesitan amor (Everybody needs love), coreaba otra canción de los sesenta.1 Y es que con tantos conflictos sociales, con tanta violencia desatada, con tanto grito destemplado y tanta vociferancia, con esta pavorosa pandemia que nos ha azotado, con el virus del egoísmo y el egocentrismo que nos aqueja y tantos otros males de la época, lo que más falta hace es amor…

Lo pasado, olvidado, y lo futuro, esperado

Cada nuevo año trae sus particulares desafíos, alegrías y penas, cómo negarlo. Dejamos atrás cargas y estorbos pasados —o por lo menos abrigamos esa ilusión— y nos embarcamos hacia una nueva etapa de esta travesía que es la vida. Dios no nos suele revelar el futuro, pero sí nos hace saber que permanece a nuestro lado y nos acompaña a cada paso de nuestro azaroso camino.

La presencia

La bondad y misericordia divinas fluyen como un torrente por el texto del Antiguo Testamento. Pongamos por ejemplo este verso de uno mis Salmos favoritos: «El Señor es clemente y compasivo, lento para la ira y grande en amor».1

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