Josie Clark

Josie Clark es bloguera, madre, abuela y colaboradora frecuente de la revista Activated.

La ansiedad y el ancho mar

Me crie entre arroyos, lagos y ríos; pero cuando tenía dieciséis años fui a un balneario del Atlántico y vi el mar por primera vez. La noche en que llegamos iba caminado por el paseo marítimo y me aventuré hasta la punta de un muelle de madera. Cuando las primeras olas rompieron estruendosamente a centímetros de mí, me aferré aterrorizada a la baranda. Desde entonces he tenido por el mar una mezcla de cariño y respeto. No soy buena nadadora, pero me encanta mirar el mar y sentir la arena entre los dedos de los pies. Me gusta incluso la sensación de ingravidez que tengo cuando una ola suave me levanta, siempre y cuando haya a mi lado algún objeto flotante al que pueda asirme.

Aprender a confiar

Siempre me han gustado los gatos, y congenio bien con ellos. Pero con Yei-yei y Félix la cosa no fue tan fácil. Me los regaló mi nuera Toni. Ella había empezado a dar de comer a la madre, una gata asilvestrada, poco antes que sucumbiera a los peligros de la vida callejera.

El día que llegaron a mi casa hace casi un mes, Félix y Yei-yei se apresuraron a esconderse bajo las camas. Yo me tendía en el suelo y estiraba la mano para acariciarlos. Así empezó nuestra relación.

Lo mejor de la Navidad

Era Nochebuena, y andaba correteando con mi hija de diez años por las calles de Morelia, en México. Habíamos salido a hacer unas compras de último momento. En los semáforos se agolpaban los mendigos.

—¡Mira esa señora! —me dijo Caty, llamándome la atención sobre una anciana que estaba pasando frío y había dejado momentáneamente de mendigar para frotarse los pies descalzos.

No basta con empatizar

Creo que con mis hijos he cometido demasiadas veces el error de expresar mi empatía de formas que ellos interpretaron como asunción de responsabilidad.

Por ejemplo, cuando mi hijo tenía cinco años sufrió una vez un accidente. Acabábamos de conseguirle una bicicleta usada, y yo le había dicho claramente que no subiera a cierta loma hasta que su padre revisara los frenos y le enseñara a manejarlos. Pero desobedeció y lo hizo de todos modos. Los frenos funcionaban, pero él se asustó y no supo reaccionar. 

1 Corintios 13 para la actualidad

Adaptación de Josie Clark de una paráfrasis de María Fontaine

Cuando Jesús dijo: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Mateo 22:39), nos dio la clave de la felicidad y las relaciones armoniosas. Pero, ¿qué significa eso en términos prácticos de todos los días? Una de las mejores explicaciones que se hayan dado se encuentra en un pasaje de la Biblia al que suele denominarse el capítulo del amor, 1 Corintios 13. Aunque los tiempos y la terminología han cambiado, los principios intrínsecos siguen igual de vigentes. Aventuremos una versión moderna: ¿qué nos habría dicho el apóstol Pablo si hubiera vivido en nuestros días?

Mis regalos

El árbol está adornado, el pavo se está descongelando y los regalos ya se encuentran debajo del árbol. Tenía una larga lista, pero creo que me acordé de todo y de todos. Hoy me prometí a mí misma que me detendría un momento y reflexionaría sobre cosas importantes. Haría a un lado el menú y me olvidaría del recetario por un momento para meditar en la Navidad y en lo que significa para mí. Naturalmente, me pongo a pensar en mi familia y amigos y en todo lo que ha sucedido a lo largo de este ajetreado año. Me acuerdo de todos los regalos que Jesús me hizo.

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