Keith Phillips

Keith Phillips fue jefe de redacción de la revista Activated, la versión en inglés de Conéctate, durante 14 años, entre 1999 y 2013. Hoy él y su esposa Caryn ayudan a personas sin hogar en los EE.UU.

La oferta

Hace unos años, luego de cometer una serie de errores que me dejaron decepcionado y contrariado conmigo mismo, le imploré a Dios que me convirtiera en un robot, un autómata programado para hacer siempre lo que Él considerara mejor.

Alivio para el estrés

Los productos y las terapias para tratar el estrés constituyen actualmente un negocio multimillonario. Han surgido ejércitos de especialistas que ofrecen los más variados consejos. Hay quienes afirman que la clave está en un mejor manejo del tiempo: reducir el estrés aprendiendo a hacer malabarismos para cumplir con todas nuestras obligaciones. Otros sostienen que la clave está en la paciencia: ser ambicioso, pero fijarse metas menos intimidantes a corto y mediano plazo. Otros nos aconsejan replantearnos nuestro orden de prioridades, poniendo el acento en la calidad de vida y concentrándonos en lo que más importa. Otros más ofrecen una solución de corte espiritual: aliviar el estrés por medio del yoga, la meditación y distintas disciplinas. ¿A quién debemos hacer caso?

Reyes y reinas

Hace unos años se puso de moda una canción sobre la necesidad de remediar todas las injusticias de la sociedad. No recuerdo exactamente la letra, pero en esencia decía: «Si yo fuera rey del mundo, haría las cosas de otra forma». No habría más guerras, ni odios, ni sufrimiento, ni ninguna de las calamidades que aquejan a nuestro planeta.

Comunicación con Dios

«Dios encuentra formas de comunicarse con quienes de veras lo buscan —escribe Philip Yancey, autor de obras cristianas—, sobre todo cuando bajamos el volumen de las interferencias del entorno». Cerca de 300 años antes, Isaac Newton hizo el mismo descubrimiento, que explicó de la siguiente manera: «Tomo mi telescopio y observo en el espacio cuerpos celestes que se encuentran a millones de millas de distancia. Pero también puedo dejar a un lado mi telescopio, retirarme a mi alcoba y, en oración ferviente, acercarme más a Dios y al Cielo que si contara con todos los telescopios […] que hay en la Tierra».

¿Qué habría pasado si…?

Cuentan que Mahatma Gandhi (1869–1948) dijo: «No conozco a nadie que haya hecho más por la humanidad que Jesucristo». Buena parte de la población del mundo —tanto de los que abrazan el cristianismo como de los que no— estaría de acuerdo con él. Sin embargo, ¿alguna vez has pensado en las beneficiosas transformaciones que no se habrían operado de no haber divulgado los discípulos de Cristo lo que habían visto, oído y aprendido mientras estaban con Él? Las enseñanzas que impartió se habrían extinguido con ellos.

Una vía de escape

En un episodio de la serie original de Viaje a las estrellas que salió a la luz en 1968, la tripulación de la nave Enterprise se topa con una especie intergaláctica cuya vida transcurre a un ritmo mucho más rápido que la de sus equivalentes humanos. Pero eso tiene su precio.

El primer día de colegio

El primer día del año se asemeja un poco al primer día de clases. Digamos que Dios nos da a cada uno un impecable cuaderno por estrenar, flamantes lápices afilados, libros de texto repletos de nuevas enseñanzas y la posibilidad de empezar de cero. Las expectativas —buenas o malas— que eso suscite en nosotros dependen en buena parte de cómo nos haya ido en el grado anterior el último año. Si nos fue excelente, es probable que saludemos esperanzados al año nuevo, con tremendo entusiasmo. Si apenas logramos pasar raspando, es más fácil que sintamos nervios y aprensión.

El común denominador

¡Ojalá pudieras conocer a tres personas que me causaron honda impresión este último año! La primera fue un ayudante de camarero que desde su silla de ruedas me despejó la mesa con tanta simpatía y encanto que no me sorprendió que a la salida el gerente me dijera que lo consideraba su empleado más valioso.

Dalo a conocer

El éxito en la vida tiene dos ingredientes esenciales. Para alcanzarlo es preciso cultivar primeramente una buena relación con el Creador de la vida y, en segundo lugar, sanas relaciones con quienes nos rodean. Es más, sin ello es imposible ser verdaderamente feliz. Jesús nos reveló la clave al decirnos: «“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente”. Este es el primero y el más importante de los mandamientos. El segundo se parece a este: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”»1.

Sueños hechos realidad

En mayor o menor grado, casi todos estamos insatisfechos con nosotros mismos. Eso no es necesariamente malo. Para hacer progresos es menester cierta medida de insatisfacción. Si queremos desarrollar nuestro potencial es preciso que soñemos con ser más de lo que somos. El fallo es que muchos nos quedamos estancados en esa fase. ¿Por qué será?

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