Keith Phillips

Keith Phillips fue jefe de redacción de la revista Activated, la versión en inglés de Conéctate, durante 14 años, entre 1999 y 2013. Hoy él y su esposa Caryn ayudan a personas sin hogar en los EE.UU.

Cobertura total

Aproximadamente el 40% de la población mundial tiene acceso a Internet. Eso equivale a tres mil millones de personas. Sin necesidad de hurgar en pilas de libros o de hacer un trabajo de investigación en un lugar físico, uno puede encontrar lo que le hace falta digitando unas palabras clave y apretando el botón de búsqueda. En apenas unos segundos aparecen en la pantalla enlaces a numerosas páginas del espacio virtual. Es cierto que uno no siempre da con lo que busca. Además es preciso repasar los muchos resultados que aparecen, no todos los cuales son fiables. No obstante, es indiscutible que la Internet pone al alcance de la mano un mundo de información.

El dinero no puede comprarme amor

Con el éxito alcanzado en los años 60 por la canción Can’t Buy Me Love  (El dinero no puede comprarme amor), los Beatles capitalizaron una verdad sencilla y antigua. La letra muy bien podría haber dicho: «El dinero no puede comprarme la verdad, ni la felicidad, ni la paz interior». Esos valores tampoco estaban a la venta entonces, ni lo estarán nunca. Pese a ser una verdad muy simple, no es fácil vivirla.

Pequeñas decisiones

Estoy entusiasmado con el propósito que me hecho para el año nuevo, y creo que me va a resultar. Perdón, estoy seguro de que así será. Tiene que ser así, pues he caído en la cuenta de que mi futuro depende de ello. Es: «Piensa en pequeño».

La platería robada

En Los miserables, un clásico de la literatura universal, Victor Hugo cuenta la historia de Jean Valjean, cuya azarosa vida se hunde a raíz de una decisión irreflexiva, cuando roba una barra de pan para dar de comer a los hambrientos hijos de su hermana. Como consecuencia, pasa los siguientes 19 años de su vida encarcelado en el famoso Bagne de Tolón. Al salir de la penitenciaría, su condición de expresidiario le impide encontrar trabajo. Obligado a mendigar, Valjean llama a la puerta del obispo de Digne, quien le da de comer y lo aloja por una noche. Pero desesperado por lo que ve como un futuro desolador, el hombre cede a la tentación y huye en medio de la noche llevándose parte de la platería del obispo.

Adivina, adivinanza

Nehemías dijo que era la fuente de la fortaleza1. David, el salmista, lo descubrió en la presencia de Dios y se lo devolvió como ofrenda de amor2. Jeremías lo halló en la Palabra de Dios3. El rey Salomón afirmó que Dios premia con él a quien se conduce con honradez y rectitud4. Jesús se lo prometió a Sus seguidores y manifestó que es consecuencia de creer y hacer lo que Él nos dice5.

La razón de ser de la Navidad

Érase una vez un hombre que no creía en Dios, y no tenía reparos en decir lo que pensaba de la religión y las festividades religiosas como la Navidad. Su mujer, en cambio, era creyente y criaba a sus hijos en la fe en Dios y en Jesucristo, a pesar de los comentarios desdeñosos de su marido.

Una Nochebuena en que nevaba copiosamente, la esposa se preparó para llevar a los hijos al oficio navideño de la parroquia de la localidad agrícola donde vivían. Le pidió al marido que los acompañara, pero él se negó.

El secreto de la vida

Jesús dijo que el secreto para ser feliz y alcanzar el éxito en la vida es buscar primeramente el reino de Dios; pero ¿cómo se hace eso hoy en día? ¿Cómo hacemos para vivir una vida centrada en Dios, lograr algo más que simplemente sobrevivir en este mundo materialista y, a la vez, no perder nuestra identidad? Yo creo que es posible conjugar las tres cosas.

«Buscar primeramente el reino de Dios» significa ajustar nuestras prioridades a las Suyas. El primer paso, pues, es determinar sinceramente cuáles son nuestros valores y objetivos en la vida.

Fundamentar la fe

En el libro de los hechos, capítulo 17, se narran las primeras vivencias del apóstol Pablo en Tesalónica y Berea, dos ciudades situadas en lo que hoy es Grecia. Ambas contaban con una comunidad judía, sinagoga y, según se desprende del texto, un número importante de griegos convertidos al judaísmo. En Tesalónica, «como era su costumbre, Pablo entró en la sinagoga y tres sábados seguidos discutió con ellos. Basándose en las Escrituras, les explicaba y demostraba que era necesario que el Mesías padeciera y resucitara. Les decía: “Este Jesús que les anuncio es el Mesías”» (v. 2,3; NVI). Algunos al oírlo quedaron convencidos; otros no. Estos últimos incitaron a la gente y provocaron tal persecución que Pablo y Silas tuvieron que huir a la vecina ciudad de Berea.

¿Biodegradación o germinación?

¿Será la muerte tu fin?

La muerte forma parte del ciclo de la vida; no es el fin. Esto se evidencia en todas las esferas de la naturaleza, y quizá no haya ejemplo más claro que el que presentó Jesús a Sus discípulos cuando los preparaba para la muerte que Él iba a padecer: «Si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto»1

Nueve tácticas para cambiar

1. Hacer un balance y fijarse metas. Hazte una lista de los aspectos en que quieres cambiar y de las medidas que puedes tomar para efectuar esos cambios. El hecho de poner por escrito tus metas y planes te ayudará a concretar tus ideas y reafirmar tu compromiso.

2. Incorporar los cambios al horario o calendario. Sin un plan definido, las buenas intenciones suelen quedar olvidadas en medio del trajín de todas las demás obligaciones que tenemos.

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