Andrew Mateyak

Andrew Mateyak es, al igual que sus padres, misionero de carrera. Trabaja en Cagayán de Oro (Filipinas) y es integrante de La Familia Internacional. Junto con su esposa Melody, imparte clases en la escuela dominical y participa en diversas obras sociales y de beneficencia. Las noticias de sus últimas actividades aparecen en Facebook: Activated CDO.

Una boda muy bien planeada

A los hijos de Dios nada les ocurre por casualidad. Faltan pocos minutos para mi boda, y aquí estoy, de pie, observando las lindas flores y el decorado de la sala. Pienso en los muchos milagros que han hecho posible este momento y me convenzo de que verdaderamente «todas las cosas cooperan para bien»1. Pero me estoy adelantando. Para contar bien esta historia tengo que retroceder en el tiempo:

Dar fruto

En mi trabajo como misionero voluntario, para mí es importante dar fruto y alcanzar mi objetivo de difundir el evangelio. Pero de la misma manera que un peral, después que lo plantas, tarda de cuatro a seis años en producir fruto1, suele pasar que no tengo oportunidad de ver enseguida los frutos de mi labor. Esa espera puede resultar desalentadora.

La sonrisa de Nilo

Si me pongo a pensar en las personas más admirables que hay en mi mundo, me doy cuenta de que son muchas. Hay grandes personajes del pasado que lograron cosas sobresalientes; mis padres, que me criaron bien; mis profesores; y muchísima gente de buen corazón, de todas partes del mundo, que hace sacrificios para ayudar a los demás.

Mi boda milagrosa

Jesús dijo que si buscamos «primeramente el reino de Dios y Su justicia», Él nos dará todo lo que necesitemos1. A todo jefe le conviene darse cuenta cuando un empleado trabaja esforzadamente y con esmero, y recompensarlo con un aumento de sueldo o un ascenso. Dios piensa de la misma manera. Si invertimos tiempo y energías en Su obra, ayudamos a los demás y vivimos como Él nos manda, Él tomará nota de ello y verá que recibamos nuestra recompensa.

Satisfecho

«Teniendo sustento y abrigo, estemos ya satisfechos» (1 Timoteo 6:8, RV95). Recordé esas palabras mientras lavaba la vajilla del desayuno. Sin embargo, ¿es eso posible? ¿Me contentaría yo con tener alimentos, ropa y nada más? El apóstol Pablo escribió: «He aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación» (Filipenses 4:11).Yo no. Ha habido ocasiones en que he deseado tener cosas que veía que tenían otras personas. No siempre me siento satisfecho. Al terminar de limpiar la cocina me pregunté: «¿Cómo podría estar satisfecho con apenas comida y ropa?»

Al despuntar el año

El día de Año Nuevo me levanto a las cinco de la mañana para contemplar el amanecer. Busco un lugar que tenga buena vista. Este año elegí la azotea.

Normalmente me siento y reflexiono sobre todo lo bueno que me sucedió el año anterior. Doy gracias a Dios por todas esas cosas y luego las archivo para recordarlas cuando necesite algo que me levante el ánimo. 

Encuesta sobre la belleza

Dicen que la belleza es relativa, que todo es según el color del cristal con que se mira. Así que se me ocurrió entrevistar a unas cuantas personas de ambos sexos, de todas las edades y de diferentes extracciones culturales, para averiguar lo que encuentran atractivo en los demás. A continuación, algunas de sus respuestas:

Lo que me parece más atractivo de una mujer es que no esté excesivamente pendiente de lo que los demás piensan de ella, que actúe con naturalidad.  Raimundo (29 años)

Fórmulas antiestrés

Cada mañana me despierto con una lista en la cabeza de dos millones de cosas que tengo que hacer antes que se ponga el sol. Si bien en otros tiempos me exigía hasta el límite física y mentalmente, rara vez lograba todo lo que me había propuesto. En consecuencia, terminaba contrariado y estresado. ¿La solución? Redacté una lista de cinco puntos que podían mejorar mi rendimiento sin que sintiera tanta presión. Por extraño que parezca, ninguno de ellos es redoblar esfuerzos o apurar la marcha.

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