Maria Fontaine

Maria Fontaine es —junto con su esposo Peter Amsterdam— la directora espiritual y administrativa de la Familia Internacional, una comunidad de fe dedicada a difundir el Evangelio de Jesucristo por todo el mundo. Es autora de numerosos artículos sobre la vida de fe cristiana. (Los artículos de Maria Fontaine publicados en Conéctate son versiones adaptadas del original.)

Pon tu grano de arena

Cada día, cuando escucho el noticiero, me entristezco. Prácticamente no hacen otra cosa que hablar de personas en situaciones terribles. En muchas partes del mundo, tanto los cristianos como los no cristianos se enfrentan a enormes sufrimientos de una u otra índole.

Anticiparse a los problemas

La mayoría andamos muy ocupados. Por lo general tenemos más cosas en que pensar y que atender de las que en realidad caben en un día. Todos queremos tener nuestras cosas al día; pero al menos en mi caso, a veces se me hace cuesta arriba priorizar debidamente las muchas cosas que quiero y necesito hacer. Suele pasar que me falta tiempo en el día para hacer todo lo que me gustaría.

La perspectiva del tiempo

¿Te invade a veces la sensación de que eres un fracaso? ¿Las cosas no han resultado como tú pensabas o querías? ¿Tus expectativas se han visto defraudadas? ¿No has alcanzado tus metas?

Pues bien, permíteme que te cuente de un hombre que se sintió vencido.

¿Amargura o dulzura?

Todos hemos pasado por momentos sombríos. Todos hemos sufrido tragedias o aprietos que difícilmente habríamos podido evitar y que en algunos casos fueron consecuencia directa de las decisiones erróneas o actos desconsiderados de otras personas. Esas desgracias tanto pueden volvernos más dulces como amargarnos, según cuál sea nuestra reacción.

Por espejo, oscuramente

La Biblia dice que vemos por espejo, oscuramente. La frase alude a nuestra limitada capacidad para entender a plenitud las realidades espirituales del Cielo. Sin embargo, creo que esa limitada percepción de que adolecemos también afecta nuestra capacidad de entender a fondo el corazón de las personas con las que interactuamos en este mundo. En muchos casos, no vemos a los demás como Jesús los ve, como amados del Señor por quienes Él haría cualquier sacrificio. Jesús ve en ellos un hermoso espíritu que Él creó y se da cuenta de lo que pueden llegar a ser por medio de Él.

Más que vencedores

¿Alguna vez te has detenido a preguntarte: «¿Qué hago aquí en este mundo? ¿Qué significa todo esto para mí en particular?» Son preguntas frecuentes, sobre todo cuando atravesamos momentos difíciles.

Cuando llueven piedras

Es comprensible que mires el porvenir con cierta inquietud. Tal vez al volver la vista atrás te vienen a la memoria las luchas, la incertidumbre y hasta los reveses que te conmocionaron. Es posible que todavía te pesen en el corazón las tristezas y desilusiones que en su momento te abrumaron. Eso puede darle un cariz intimidante al futuro.

Improntas radiantes

«[Jesús] es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo que Él es, y el que sostiene todas las cosas con Su palabra poderosa»1.

Jesús se describió a Sí mismo como «la luz del mundo»2; pero ¿has meditado alguna vez sobre lo que eso significa? Jesús es el resplandor del Padre que alumbra nuestra vida, revelando el amor y la naturaleza divinos, iluminando el camino que conduce al Padre, de modo que vivenciemos a Dios y en última instancia entendamos quién es.

El poder de la felicidad

Todos los seguidores de Jesús tenemos posibilidades de servir al prójimo, ya ocasional, ya habitualmente. El denominador común de tales actividades e iniciativas es que el propósito es expresar amor y amabilidad.

Sentirse cerca de Jesús

Con frecuencia he oído decir a la gente: «Será que no tengo una relación muy estrecha con Jesús, porque no lo siento muy cerca». Pero la Biblia deja bien claro que no debemos guiarnos por sensaciones ni apariencias superficiales. «Por fe andamos, no por vista»1.

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