Maria Fontaine

Maria Fontaine es —junto con su esposo Peter Amsterdam— la directora espiritual y administrativa de la Familia Internacional, una comunidad de fe dedicada a difundir el Evangelio de Jesucristo por todo el mundo. Es autora de numerosos artículos sobre la vida de fe cristiana. (Los artículos de Maria Fontaine publicados en Conéctate son versiones adaptadas del original.)

Habrá un final feliz

La vida está llena de decisiones. Todos los días nos vemos obligados a tomar algunas, grandes o pequeñas, y cada día que pasa tenemos un historial cada vez mayor de decisiones tomadas. Algunas nos resultaron bien, otras mal, otras en parte bien y en parte mal, y otras más todavía no se sabe. En todo caso, cada una de ellas contribuyó a hacer de nosotros lo que hoy somos.

Los siguientes son algunos principios que a mí me han servido al reflexionar sobre el pasado y los factores que me han conducido a mi situación actual.

Ocasión para amar

Para muchos de nosotros, desde muy pequeños, la Navidad ha sido siempre una época singular. Celebrábamos el nacimiento de Jesús, intercambiábamos regalos y visitábamos o recibíamos en casa a familiares y amigos. Pero la Navidad no es solamente una ocasión de disfrutar de esas dichas. Es también el mejor momento del año para dar a conocer a nuestro amado Salvador. Es tal vez cuando la gente más piensa en ese milagro que constituye el alma de la Navidad: que Dios enviara a Su propio Hijo al mundo para reconciliarnos con Él. Hasta en las culturas no cristianas mucha gente se muestra interesada en entender el verdadero sentido de la Navidad.

Lo más importante es el amor

A todos nos vendría bien mejorar nuestras relaciones con quienes nos rodean. La Biblia ofrece numerosos consejos muy útiles sobre el tema. Nos indica cómo trabajar con otras personas, cómo tratarlas, etc. La Escritura habla de la paciencia, la benignidad, el desinterés y la generosidad; pero luego dice que lo más importante es el amor. «El mayor de ellos es el amor»(1 Corintios 13:13). El amor es el ingrediente fundamental en nuestras relaciones con los demás.

5 pilares de la prosperidad

Algo que en diversos momentos de la vida nos provoca estrés y preocupación es la falta de dinero. En esos momentos es importante recordar que Dios es nuestra fuente de sustento económico. «Del Señor es la Tierra y su plenitud» (Salmo 24:1). Todo le pertenece, y con gusto nos lo ofrece. «Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá» (Mateo 7:7,8). Sin embargo, por mucho que Dios se proponga ayudarnos, si a nuestro edificio económico le falta algún pilar importante, no se sostendrá. 

Las crisis de fe

Creer puramente por fe, sin ninguna prueba tangible, no es la solución más natural para todo el mundo en todos los casos. Así como el Señor hizo a la gente muy distinta en cuanto a personalidad y aspecto físico, también existen diferentes tipos de fe. Puede que seas el tipo de persona que necesita tiempo y estudio para llegar a un convencimiento, o que por el contrario seas de los que abrazan diversos conceptos sin mayores cuestionamientos. En cualquier caso, lo que importa es el objetivo final: que tengas una fe viva.

¿Estresado?

Cuando tenemos mucho que hacer en muy poco tiempo, es fácil caer en el agobio. Nos parece que no estamos rindiendo lo suficiente o que nuestros avances son muy lentos, así que nos exigimos más. Lo cierto es que cuando nos dejamos apremiar de esa manera, por lo general merman aún más nuestra eficacia y productividad. Lo que empezó como una actividad positiva, para la que nos sentíamos motivados, termina siendo estresante.

Para progresar hay que cambiar

El progreso puede ser un arma de dos filos. Por una parte es maravilloso, porque nos acerca a nuestras metas. Por otra parte, los cambios que el progreso exige pueden producirnos cierta incomodidad e inseguridad, o tener un efecto desestabilizador. Los beneficios son atractivos, pero muchas veces preferiríamos saltarnos la difícil fase de transición. Eso sería fantástico, no lo niego; pero la realidad es otra.

Calidad de vida

Si queremos gozar de una buena calidad de vida en los años venideros, tenemos que invertir en nuestra salud ahora. Las enfermedades y accidentes forman parte de nuestra existencia; a veces se dan circunstancias que no podemos evitar. Pero sí tenemos control hasta cierto punto sobre la reacción de nuestro organismo y la rapidez de nuestra recuperación, porque nuestra resistencia y resiliencia dependen en gran medida de las decisiones cotidianas que tomemos con relación a nuestra salud: nuestra alimentación, el ejercicio que hacemos, cómo lidiamos con el estrés, si descansamos suficiente, qué hacemos para divertirnos y otros factores relacionados con nuestro estilo de vida.

Cómo escapar de la vorágine

Te tengo un acertijo. Dime algo que ahora mismo puede suponer un pequeño esfuerzo, pero a la larga te ahorrará mucho trabajo. Te daré unas pistas. Se menciona repetidamente en la Biblia, y nadie que haya logrado grandes cosas para Dios ha prescindido de ello. Aunque se trata de un concepto capaz de transformar nuestra vida, es difícil de entender porque se opone a nuestra forma natural de pensar.

Creados para amar

¡Con qué facilidad queda el amor relegado a un segundo plano por todas las cosas que queremos hacer! Es muy fácil atarearnos con un sinfín de actividades y olvidarnos de amar. A todos nos ha pasado en algún momento. Interiormente sabemos que debemos tratar con amor a los demás (1 Juan 4:7,8), y por lo general lo hacemos. Mas cuando nos vemos frente a una necesidad que exige una medida mayor de sacrificio, es fácil optar por una salida que prescinda del amor. Ahora bien, lo mejor en todos los casos es dejarnos guiar por el amor. No se nos debe olvidar la importancia de tener pequeños gestos de cariño y consideración, o simplemente de dedicar tiempo a los demás.

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