Fidelidad - Agosto de 2013

Dios siempre cumple Sus promesas y realiza Sus designios. Nos demuestra lealtad a toda prueba, aun cuando nos apartamos de Él. En el presente número ahondaremos en el tema de la fidelidad de Dios y cómo podemos trasladar esa virtud a nuestro ámbito personal y ser mejores amigos, cónyuges o socios en la esfera de los negocios.
 

Fidelidad a toda prueba

Fidelidad a toda prueba

La fidelidad y la lealtad son virtudes en franca decadencia hoy en día. Casi a diario leemos, con asombro y tristeza, noticias de personas que traicionan la fe depositada en ellas, en muchos casos por fama o por lucro. Las historias de deslealtad están a la orden del día y dejan profundas heridas en los afectados. Ciertamente cualquiera es capaz de ello —todos tenemos pies de barro—, por lo que vale la pena que nos esforcemos por ser más leales y valorar la fidelidad, de parte nuestra y de quienes nos rodean. Dios sin duda puede obrar en nosotros y ayudarnos en esa aspiración.

Súbete a un monte alto

Súbete a un monte alto

Conocer a Cristo se parece un poco a escalar una montaña. Desde abajo se ve bien poco; la montaña misma parece apenas de la mitad de la altura que tiene en realidad.

Al coronar la primera loma, el valle se agranda a nuestros pies.

El triángulo de las bermudas

El triángulo de las bermudas

Cuando era joven no le daba tanta importancia; pero ahora, en retrospectiva, me doy cuenta de la influencia que tuvo en mí la fe de mi padre. Todavía recuerdo con ternura estar de pie en la iglesia junto a él y la impresión que me causaba cuando, con su metro ochenta de estatura, se ponía a cantar himnos de todo corazón.

Ver más allá

Ver más allá

La vida abunda en retos de todo tipo. A algunas personas los más monumentales se les presentan después de recorrer un buen trecho de la carretera de la vida. En mi caso, el principal desafío que he tenido que afrontar se me dio a conocer poco después de nacer y me acompaña hasta el día de hoy. Soy ciego.

El fruto de cada día: la fidelidad

El fruto de cada día: la fidelidad

Las personas fieles son dignas de confianza y veraces. Son fieles a Jesús, fieles a la obra que Él les ha pedido que hagan, sea cual sea, y cumplen su palabra y las obligaciones contraídas con los demás. Todo eso son deberes cristianos.

Uno es fiel porque está lleno de fe. Esa fe le da seriedad y sentido de la responsabilidad. Las personas fieles están llenas de la Palabra de Dios, que es el origen de la fe1. Por eso les resulta natural ser consecuentes con lo que dice la Palabra. Poseen una fe viva, y se les nota2. Siguen adelante en la fortuna y en la adversidad, porque saben a quién han creído y están persuadidas de que Él es poderoso para hacer que al final todo redunde en bien de ellas3.

Fidelidad y constancia

Fidelidad y constancia

Cuando la oración se torna menos dulce y fácil; cuando el amor es menos tierno y entusiasta; cuando la presencia de Dios se hace menos patente y consoladora; cuando aun el cumplimiento de los deberes externos implica mayor dificultad y menos gozo, entonces la fidelidad —cultivada en circunstancias penosas como esas— se hace mayor, y eso es lo único que Dios espera de nosotros. 
François Fénelon (1651–1715)

Tónicos para el alma

Tónicos para el alma

Los cristianos no somos inmunes a las adversidades: conflictos familiares, temores, incertidumbre, demasiado que hacer, aprietos económicos, y la lista sigue. Tener fe no nos exime de afrontar dificultades. No obstante, quienes conocemos al Señor podemos superarlas invocando Sus promesas.

Me gustaría hablar de lo que me ayuda a seguir adelante cuando el camino se pone cuesta arriba. Son algunos recursos que tengo en lo que podría llamarse mi lista personal de supervivencia.

Cuidar la fe

Cuidar la fe

Pregunta: Mi familia y la mayoría de las personas con las que me relaciono diariamente no tienen inquietudes de tipo espiritual. ¿Cómo puedo conservar la fe en un mundo que se muestra cada vez más escéptico?

Respuesta: La fe es la médula de nuestra vida espiritual; de ahí que valga la pena luchar por ella. A continuación te damos unos consejos para que tu fe no solo resista, sino que cobre más fuerza:

Sueños hechos realidad

Sueños hechos realidad

Una de mis historias preferidas es la de un joven africano que cruzó a pie casi 5.000 kilómetros de territorio selvático hostil impulsado por un objetivo y una determinación.

Legson Didimu Kayira nació en la década de 1940, destinado a llevar una vida de pobreza total en la tribu tumbuka de Malawi. Sin embargo, soñaba con estudiar en los Estados Unidos. A los 16 años decidió emprender camino a pie hasta Egipto y una vez allí conseguir trabajo en un barco con rumbo a los EE.UU. Partió de su casa con una pequeña hacha, una manta, un mapa de África, un mapa del mundo y dos libros: una biblia y un ejemplar de El progreso del peregrino.

Un paquete muy bien envuelto

Un paquete muy bien envuelto

Los altibajos de la vida pueden dejar nuestra fe en situación precaria. En vista de ello, ¿cómo podemos incrementarla? La Biblia dice que «la fe viene como resultado de oír […] la palabra de Cristo»1. Desenvolvamos ese paquete, capa por capa.

La fe…
¿Qué es la fe? Joseph Fort Newman dice: «La fe es una llama en el corazón», mientras que Hannah Whitall Smith señala: «La fe no es tangible en absoluto. Consiste simplemente en creer en Dios».

El don de la fe

El don de la fe

La fe es creer, conservar la esperanza, confiar. La fe camina sobre el agua para seguirme y se niega a mirar las olas1. La fe rechaza considerar algo como imposible. La fe rehúsa abandonar o darse por vencida. No consiente que las circunstancias o dificultades la despojen de su gozo y su paz.

Te concedo el don de la fe. Con él podrás remontar las olas y sobreponerte a las circunstancias. Con fe podrás afirmarte sobre el cimiento sólido de Mi Palabra, sabiendo que te sujeto y que, teniéndome a tu lado, a tu alrededor y debajo de ti, no fallarás ni caerás.

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