Fortaleza - Mayo de 2020

Aunque no te consideres capaz, puedes generar cambios en el mundo. El presente número de Conéctate te enseñará a aprovechar tu fortaleza intrínseca para bien, con la ayuda de Dios.

Hagamos historia

Hagamos historia

¿Alguna vez has abrigado un íntimo deseo de cambiar el mundo, de hacer algo que influya para bien en la humanidad? ¿Pero pensándolo dos veces te inmovilizaste, porque no creías que un ser anónimo como tú, tan don nadie y poco dotado, podría dejar huella? Sin ánimo de ofenderte, esa conclusión es disparatada.

No corremos solos

No corremos solos

Con frecuencia oímos decir que nuestra vida de fe se asemeja a correr una carrera o hallarse en medio de una travesía. Hay numerosas canciones, libros y sermones basados en esos conceptos. Como corredor que soy, encuentro inspiración en el versículo: «Corramos con perseverancia la carrera que tenemos delante de nosotros […], puestos los ojos en Jesús».1 Hace poco eso se me hizo patente desde una perspectiva totalmente nueva.

El superhéroe interior

El superhéroe interior

¿Alguna vez has tenido una molestia o dolor que te sorprendió por lo debilitante que era? Quizá fue un dolor en un dedo de un pie o una molestia en el oído, que por pequeña que pareciera no te dio tregua todo el día. De pronto se aparece alguien por ahí que te dice: «Con frecuencia tengo infecciones en el oído y aunque me incomodan no dejo que me saquen de quicio. Lo que debes hacer es pensar positivamente y seguir adelante». La verdad es que aunque debemos esforzarnos por dar «gracias a Dios en toda situación»,1 en esos casos puede ser difícil no sucumbir ante las circunstancias.

Una vida abnegada

Una vida abnegada

La abnegación y la generosidad no solo consisten en dar dinero. A veces es más fácil entregar plata que entregarse uno mismo. Para brindar a otra persona nuestro tiempo, atención, compasión, comprensión y oraciones tenemos que ser auténticos. Es necesario dar el primer paso, entender, compadecerse y traducir en hechos nuestros sentimientos. A menudo son esos sacrificios de nuestro tiempo los que realmente cuentan, como cuando renunciamos a nuestro día libre para colaborar con una obra de beneficencia en nuestro barrio o cuando visitamos a un enfermo.

Alguien está mirando

Alguien está mirando

Mientras me apresuraba para acudir a una cita pasé junto a una mujer desgreñada que pedía limosna con un bebé en brazos. Escenas así son muy comunes en Caracas.

—Dale algo —reconocí la voz de Jesús que me hablaba en mi interior.

El taxista de Nueva York

El taxista de Nueva York

Pasé unos meses muy duros en la primavera de 1972. Estaba ansiosa por tener un niño, un bebé que cobijar en mis brazos y que fuera mío. Dos veces había sufrido un aborto espontáneo. Le reprochaba a Dios aquellas desilusiones. Se las enrostraba diciéndole: Mira lo que hiciste cuando confié en que responderías a mi oración. Simplemente no lograba desembarazarme de eso y reemprender camino.

Vuelta de página

Vuelta de página

Algo que suele ser difícil de aceptar en la vida es que para poder lanzarnos de lleno al futuro es imperativo dejar atrás no solo el pasado lejano, sino hasta el más reciente. Eso puede resultar particularmente trabajoso en momentos de transiciones importantes, tales como superar una relación sentimental que no resultó o cambiar de empleo o de casa.

Reciclaje solidario

Reciclaje solidario

Quedé perplejo al ver unas construcciones muy coloridas y con mucho cuidado por el detalle en un video de YouTube. Casitas muy pequeñas, apenas un poco más grandes que una casita para perros, con puertas, ventanas redondas y techos en ángulo para que corriera el agua de lluvia. Y todas montadas sobre ruedas para poder moverlas. En verdad se veían acogedoras

Un granito de arena ecológico

Un granito de arena ecológico

Cuando hablamos de cambio climático y el cuidado del medio ambiente es fácil bloquearse mentalmente y resignarse a que uno poco puede hacer ante tamaño enredo. Podemos asimismo endosarles la responsabilidad a otros y librarnos de la obligación de colaborar. Sin embargo, Dios nos encargó que cuidáramos de Su creación, pero no por un árido sentido del deber, sino por amor a Él y a Sus criaturas. «Dios el Señor tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivar y lo cuidara.»1 Ese es el factor primordial que me ha motivado a mí a tener mayor conciencia ecológica.

El pacificador

El pacificador

Cuando Jesús predicó el Sermón de la Montaña,1 —una de las oratorias más referidas de todos los tiempos— dijo: «Bienaventurados los pacificadores».

¿Qué es, entonces, un pacificador? Una persona que se encuentra con una situación tensa, que enoja o perturba, y promueve la paz. Eso no es fácil y exige valentía.

El hombre del traje gris

El hombre del traje gris

Juan suspiró mientras empujaba su carrito en la fila y miraba su reloj por tercera vez. Ya van 40 minutos. ¿Cuánto tardará esto? Se había producido una falla técnica en varias de las cajas del supermercado, por lo que se instruyó a los clientes que se dirigieran a la única que todavía funcionaba. Y apenas tengo unos pocos artículos —pensó—. No sé si llegaré a mi cita a tiempo. El tráfico de la tarde se pondrá peor.

Montes y valles

Montes y valles

En tu vida de fe has conocido montañas y valles profundos. A veces te has encontrado en lo que parece un hoyo inmenso y has tenido que salir trepando para volver a empezar. En otras ocasiones te has preguntado por qué has tenido que atravesar puntos bajos y momentos en que fallas o caes, dado que las caídas pueden ser dolorosas y hay que esforzarse para salir gateando de los baches y reanudar el viaje.

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