La Pascua - Abril de 2019

¿Qué motivó al Señor del Universo, Dios encarnado, a consentir que lo apresaran, lo acusaran falsamente, lo juzgaran y condenaran, lo azotaran, lo despojaran de sus ropas y lo clavaran a una cruz como un vil criminal? La respuesta es muy simple: ¡nos amaba a ti y a mí! Lee los siguientes artículos para ahondar en el significado de ese amor.

¿Quién quiere al hijo?

¿Quién quiere al hijo?

Hace poco volví a leer el conmovedor relato de un hombre acaudalado que compartía con su hijo la pasión por coleccionar obras de arte. (El relato aparece en varios sermones y libros, pero se desconoce su autoría.) Dice así:

El tapiz de mi vida

El tapiz de mi vida

¿Has tenido alguna vez la sensación de que la vida te llevaba por mal derrotero o de que las cosas no estaban destinadas a salirte bien? Hubo una época de mi vida en que nada parecía tener sentido, como los hilos desordenados del revés de un tapiz.

Amor incondicional

Amor incondicional

Cuando pienso en cómo resumir en dos palabras quién es Dios, lo que me viene a la cabeza es amor incondicional. Por supuesto que Dios es muchas otras cosas y no se lo puede encasillar con una sola frase o término; pero por 1 Juan 4:8 sabemos que «Dios es amor». Esa es Su esencia, una característica intrínseca Suya, uno de Sus principales rasgos de personalidad.

Lo que me apasiona de Jesús

Lo que me apasiona de Jesús

El otro día, en la mesa de un restaurante, mientras mataba el tiempo en medio de unas diligencias, resolví anotar espontáneamente algunos pensamientos sobre lo que significa Jesús para mí y lo que me apasiona de Él. Estas cosas me acudieron a la mente:

Una nueva identidad

Una nueva identidad

Una de mis películas preferidas es la ya clásica ¿Sabes quién viene a cenar?, del año 67. Se estrenó en un momento muy sensible de la historia de los Estados Unidos, producto de la alta volatilidad de las tensiones raciales. Fue éxito de taquilla y llegó a ser un importante agente de cambios sociales.

La sonrisa del abuelo

La sonrisa del abuelo

Estaba cubierto por las típicas sábanas blancas de hospital y conectado a un enjambre de tubos y cables. Al acercarme, casi no lo reconozco. Estaba pálido, con las mejillas hundidas. Pero cuando abrió los ojos y me sonrió, casi no pude evitar desplomarme en sus brazos como siempre lo había hecho. El abuelo, a quien amaba más que a nadie en el mundo, había sufrido un grave infarto.

La pasión del cristiano

La pasión del cristiano

Cada año, a la llegada de la Semana Santa, me embarga una pena inmensa al pensar en lo que Jesús padeció por nosotros. Aguantó muchísimo sufrimiento, dolor y agonía en las horas previas a Su cruel crucifixión, por no mencionar la angustia que debió de sentir previendo lo que le esperaba. Aunque es cierto que sabía cuál era la finalidad de todo, no dejaba de ser terrorífico. De hecho, Jesús solicitó al Padre una exención de la cruz1.

El regalo de Dios para mí

El regalo de Dios para mí

Siempre me ha atraído la Semana Santa. Desde mi punto de vista, la Navidad es una celebración de alegría y gozo que disfruta el mundo entero, hasta los no cristianos; en cambio, en Semana Santa festejamos lo que hizo Jesús por cada uno de nosotros individualmente.

Alegría de Pascua

Alegría de Pascua

El último Domingo de Resurrección preparé un pastel de limón para un grupito de amigos que se reunieron en mi casa con la idea de leer juntos el relato de la Pascua. Cada uno seguía el texto en su Biblia, y de cuando en cuando hacíamos una pausa para conversar sobre puntos que nos llamaban la atención. Al final, nos tomamos de las manos y le pedimos a Dios sanidad y perdón para nosotros y para nuestros familiares y amigos que no habían podido asistir.

Tradiciones pascuales

Tradiciones pascuales

La Pascua es una de las celebraciones más importantes del año para los cristianos, dado que se conmemora la resurrección de Jesús tres días después de Su crucifixión. Ciertas tradiciones pascuales de diversos países pueden haber tenido origen en otras costumbres o formas de fe. Así y todo, están imbuidas de un sentido con el que podemos identificarnos fácilmente.

Amor total

Amor total

Cuando mi hija menor tenía dos años, todas las noches la acostaba en su camita. A veces la tarea resultaba fácil, porque caía rendida y se dormía en cuestión de minutos. Pero otras veces su obstinación chocaba con la mía y el enfrentamiento era tenaz. A la larga, sin embargo, siempre se dormía plácidamente. (¡Mamá ganaba!)

No es cuento

No es cuento

No soy un personaje ficticio, imaginario, de fábula; existo de verdad. Y soy justo lo que necesitas. Puedo cambiar tu ansiedad por consuelo; tu temor por fe; tus luchas por reposo, tu inquietud por paz; tu tristeza por felicidad, y tus preguntas por respuestas. Seré tu fortaleza, tu ayuda en momentos de apremio, tu amigo y compañero. Eso no quiere decir que no vayas a volver a toparte con dificultades y obstáculos, que nunca te vayas a ver en aprietos, sino que cuando te halles en un atolladero, Yo podré ayudarte.

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