La paz - Abril de 2013

Si has sufrido alguna pérdida, si te asedian las presiones económicas, el estrés o cualquier otro problema, recuerda que no estás solo. Siempre tienes a tu disposición la paz de Dios, que te infundirá aliento y te ayudará a superar las épocas difíciles sin que hagan mella en tu espíritu.
 

La obra del Creador

La obra del Creador

La paz es un tema recurrente en las palabras y enseñanzas de Jesús. «La paz os dejo, Mi paz os doy; Yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo»1, dijo a Sus discípulos poco antes que afrontaran duras aflicciones y amarguras. Para mí ese es uno de los pasajes más reconfortantes del Evangelio. «Ve en paz, y queda sana»2, le dijo a una mujer luego de curarla de su enfermedad. «Tened paz los unos con los otros»3, exhortó en otra ocasión a Sus discípulos. También les enseñó que donde fueran bien recibidos dijeran: «Paz sea a esta casa»4. Y en las postrimerías de Su misión en la Tierra explicó a Sus seguidores que les había enseñado muchas cosas «para que en Mí tengáis paz»5.

El reflejo del Cielo

El reflejo del Cielo

Un amigo me mostró una foto que tomó en el Jardín Nacional Shinjuku Gyoen, un amplio parque situado en el bullicioso centro de Tokio. En la imagen aparecía un cielo azul brillante enmarcado en el verde de los árboles. Cuando lo elogié por aquella hermosa foto, le hizo gracia: «En realidad la estás mirando al revés. Este es el reflejo del cielo en el lago».

La miré más de cerca y vi que tenía razón. Lo que mis ojos habían interpretado como un paisaje era en realidad el reflejo del mismo en la superficie del lago, casi una ilusión óptica. Me quedé sorprendido por la claridad con la que el cielo y los alrededores se veían reflejados en aquellas aguas serenas. Me hizo pensar en lo maravilloso que sería que mi vida reflejara con la misma perfección la paz y quietud del Cielo.

Cuando se va un ser querido

Cuando se va un ser querido

Steve era un niñito alegre de ojazos marrones, cabello rubio rizado y un hoyuelo que aparecía en su mejilla derecha cada vez que sonreía. Tenía una mirada distraída y con frecuencia se sentaba junto a la ventana para contemplar la lluvia, las nubes o los pájaros.

—Lo ha besado un ángel —me dijo con una sonrisa la partera japonesa cuando puso por primera vez a aquella cálida criatura en mis brazos, señalando en la parte posterior de la cabeza un mechón de pelo blanco como la nieve—. Tiene un llamado especial en la vida.

A lo largo de los años recordé muchas veces sus palabras, deseosa de saber qué significado tenían.

Fruto a su tiempo

Fruto a su tiempo

Mientras mi hijo me hablaba por teléfono, se le quebró la voz.

—Mamá, no entiendo qué pasa —me dijo—. Acabo de mudar a mi familia para tomar un nuevo empleo, y ahora eso quedó en nada.

Hice lo que pude por animarlo; pero al cabo de unos minutos me di cuenta de que no lograba traspasar su muro de angustia.

Los mosaicos de Dios

Los mosaicos de Dios

¿Alguna vez has pasado junto a un edificio en construcción en el que los obreros trabajaban meticulosamente en el armado de un suelo de mosaico, disponiendo miles de teselas para formar una composición decorativa? Mientras van colocando las piezas, la figura no se ve claramente, porque echan lechada para rellenar los espacios entre las teselas, y esta a menudo deja una capa gris que oculta la belleza de la obra. No obstante, una vez que se seca la lechada, se lava esa película superficial, y aparece la figura.

Dios obra de manera similar en nuestra vida. Por Su sabiduría infinita y Su grandísimo amor, entiende a la perfección lo que necesitamos y se esmera prolijamente por proporcionárnoslo.

Refugio en el bosque

Refugio en el bosque

El invierno pasado hice una gira de más de un mes de duración con el objetivo de recaudar fondos para un programa de ayuda humanitaria. Era un plan algo ambicioso, quizá demasiado. Cinco semanas de largas e intensas jornadas de trabajo terminaron desgastándome anímica y espiritualmente.

Un día, mientras caminaba a la hora del almuerzo por el inmenso centro comercial donde estaba encargado de un puesto de colectas, el incesante bombardeo de imágenes y sonidos y el ambiente altamente mercantilista del lugar empezaron a abrumarme. Además, siendo como soy amante de la naturaleza, otro factor que me hacía sentirme como atrapado eran las temperaturas bajo cero y las tormentas de nieve que me obligaban a pasar todo el día en lugares cerrados, incluso después de terminada la jornada laboral.

Pacificadores

Pacificadores

Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Mateo 5:9

*

Como he dicho siempre, lo primero es ser sincero con uno mismo. No se puede dejar huella en la sociedad a menos que uno mismo haya cambiado. […] Todos los grandes constructores de la paz son personas íntegras, honestas y humildes. 
Nelson Mandela (1918–    ), estadista sudafricano que en 1993 recibió el Premio Nobel de la Paz

El fruto imperturbable: la paz

El fruto imperturbable: la paz

«El fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio. Contra estas cosas no hay ley»1.

Jesús nos promete paz. «La paz os dejo, Mi paz os doy; Yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo»2. Así como Jesús calmó el mar tempestuoso cuando Sus discípulos pensaban que la barca se iba a hundir y que se ahogarían3, también es capaz de calmar las tempestades de la vida y darnos paz interior.

Yo volveré a la montaña

Yo volveré a la montaña

El auto no paraba de serpentear cuesta arriba, y yo, impaciente, me preguntaba si nuestro amigo no habría construido su casa en la cima misma de la montaña. Iba con mi hermana y dos amigos, y llegamos a nuestro destino ya bajo el manto de la noche. Sin embargo, hasta en la oscuridad la montaña parecía tener vida.

Nuestro anfitrión nos condujo al balcón por unos escalones oscuros e inestables. La vista nos dejó boquiabiertos. Abajo, a lo lejos, se divisaba, hermosísima, la ciudad de Iskenderun (Turquía). Luces centelleantes de todos los colores bordeaban el mar Mediterráneo, como si un ángel hubiese tomado un puñado de estrellas y las hubiese esparcido en la noche.

Vivir sin estrés

Vivir sin estrés

El estrés atenta contra nuestra felicidad, pero Dios quiere librarnos de él. El estrés dificulta nuestro desempeño y es culpable de terribles desdichas, enfermedades y hasta muertes. Un artículo publicado hace poco asegura que entre el 75% y el 90% de las visitas al médico en países desarrollados están directa o indirectamente relacionadas con el estrés.

La fe es el antídoto contra el estrés. La confianza de que todo está en manos de Dios, de que Él es dueño de la situación y es capaz de sacar algo bueno aun de las circunstancias más desfavorables elimina automáticamente buena parte del estrés que sentimos.

A paso de niño

A paso de niño

Hoy salí a pasear con los niños por los campos aledaños al pueblo donde vivimos. Es una zona agrícola con senderos de tierra y bosquecillos. Hacía un tiempo estupendo, por lo que fue una buena oportunidad de que los niños tomaran aire puro e hicieran ejercicio. Iban corriendo de aquí para allá buscando insectos y otros animalitos que abundan en la primavera y el verano.

Para mí también fue un respiro. En esos caminos rurales no hay computadoras ni trabajo urgente, obligaciones, reuniones, desórdenes que arreglar ni ninguno de los mil y un quehaceres que nos mantienen atareados la mayor parte del día.

Dios como marco de referencia

Dios como marco de referencia

La paz no deriva de la ausencia de conflictos, sino de la presencia de Dios.  Anónimo

La paz de Dios gobierne vuestros corazones.  Colosenses 3:15

Gozar de paz en nuestro corazón puede parecer imposible cuando nuestra mente está sumida en un torbellino de confusión y el ajetreo de la vida cotidiana. Sin embargo, Jesús nos prometió esa paz: «La paz os dejo, Mi paz os doy […]. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo»1.

Calma, sosiégate

Calma, sosiégate

La paz que Yo te puedo infundir sobrepasa todo entendimiento1, calma las tormentas y aplaca el estrés y la preocupación. Aunque se desate una tempestad y las olas se encrespen, te acosen y te zarandeen por los cuatro costados, no naufragarás, pues Yo soy el Amo de los Mares, y todo está bajo Mi dominio.

Permaneceré a tu lado siempre, cuando pases por montes, ríos y cordilleras, llanuras y praderas, cuando sufras los rigores de la lluvia, el sol, el viento, el calor y el frío. Sea cual sea la situación en que te encuentres, te manifestaré Mi amor, te sostendré y te ayudaré. Tendrás experiencias nuevas, profundas y transformadoras que te harán aprender y madurar. Me llegarás a conocer íntimamente. Descubrirás y valorarás los dones que tengo para ti. Comprenderás lo abundantes, perfectos y perdurables que son.

Copyright 2020 © Activated. All rights reserved.