Victorias - Octubre de 2021

La vida nos presenta múltiples exigencias, pruebas y dificultades; sin embargo, también nos brinda ocasiones para crecer, remontarnos y triunfar. En el presente número verás cómo aprovechar la ayuda divina para superar los obstáculos que se te presenten.

De triunfos y ganancias

De triunfos y ganancias

La idea que el mundo tiene de triunfar difiere ostensiblemente de la que abraza Dios. Para Él, muchas veces perder es ganar, perder una vida insustancial para ganar una sensacional, eterna. Donar algo que se estima —es decir, perderlo— tiene para Dios inmenso valor. Preferir al hermano —o sea, dejarlo pasar primero—, nos duele a veces, pero es un triunfo del amor y la solidaridad. Además que en la práctica: «Siempre ganar y nunca perder, no puede ser».

Cómo comerse un toro

Cómo comerse un toro

—¡No puedo hacerlo! ¡Es demasiado difícil para mí! —exclamó angustiosamente Roberto.

Yo había colaborado en la escolarización en casa de Roberto desde primer grado. Al principio del segundo grado el niño ya tenía sobrecarga de tareas.

—¿Cuántas lecciones más voy a tener todos los días? ¿Y todas las semanas? ¿Y todos los meses? —protestó.

Motivo para celebrar

Motivo para celebrar

La humanidad a lo largo de la Historia ha destacado con celebraciones los grandes avances, victorias y ocasiones memorables. Algunos aún continúan celebrándose, como los cumpleaños, los aniversarios, las graduaciones, los ascensos, la Pascua de Resurrección y la Navidad, entre otros.

El espejo del hobbit

El espejo del hobbit

Finalmente logré cambiar algo que me desanimó durante años. Pusimos hace varios años un espejo largo —más bien barato— sobre la cara interna de la puerta de nuestro dormitorio. Lo curioso de aquel espejo es que parecía uno de esos que exhiben en los parques de diversiones. Cuanto más se alejaba uno de él, más bajo y ancho se veía. En son de broma, algunos de mis amigos lo llamaban el espejo del hobbit, pues cuando uno se encontraba en la pared opuesta del recinto, casi se veía como uno de esos seres enanos y rollizos de la novela de Tolkien.

El premio por creer

El premio por creer

—¡Ah, señor mío! ¿Qué haremos? —preguntó el siervo de Eliseo.

El rey de Aram —en lo que hoy es territorio sirio— estaba en guerra con el antiguo Israel y había enviado un ejército a la ciudad de Dotán para capturar al profeta Eliseo. Los soldados llegaron y se apostaron de noche, de modo que temprano a la mañana siguiente, cuando el criado de Eliseo despertó y salió, vio que la ciudad estaba rodeada por tropas con caballos y carros de guerra.

Ascenso al monte Dinara

Ascenso al monte Dinara

Había sido un verano largo e intenso, con muchas obras sociales y actividades enfocadas al buen funcionamiento de nuestro centro de voluntariado en Croacia. Por eso, con mi esposo Paolo, aguardábamos con ansias darnos unas vacaciones en la costa croata para descansar y distendernos. Ya que todavía hacía bastante calor, decidimos combinar días de playa con jornadas de senderismo.

Remontar el aciago presente

Remontar el aciago presente

Pasé gran parte de mi juventud viajando en transporte público. Los buses en Polonia suelen estar tan llenos que uno puede sostenerse en pie con la sola presión de los viajeros, sin apoyarse en sus propias piernas ni agarrarse del pasamanos. Pero como nosotros vivíamos al final de la línea, poco a poco el bus se iba vaciando, y cuando lo hacía había que estar sentado o agarrarse bien para no caerse.

Voluntad de superación

Voluntad de superación

El año pasado, durante una de nuestras labores voluntarias en un barrio de escasos recursos, conocimos a Benson, un joven reportero independiente, que se ofreció a tomar algunas fotos de categoría profesional para nuestro portal de Internet. En otra ocasión nos pidió que rezáramos por él, pues durante buena parte de su vida había experimentado penalidades que todavía lo afectaban. Les contaré su historia.

Perder el miedo

Perder el miedo

Por naturaleza soy muy propensa a preocuparme. Casi siempre estoy pensando en algo que me inquieta.

Además, me embarco en múltiples tareas a la vez. Puedo hacer prácticamente de todo y no paro de preocuparme. Por ejemplo, esta mañana intentaba tomarme mi rato de silencio, leer unas pocas páginas de tema devocional y reflexionar al respecto, como suelo hacer todos los días —digo intentaba, porque al mismo tiempo estaba afanada por el trabajo de la semana que tengo por delante, las dolencias que me aquejan y en un viaje que debo hacer pronto—, cuando de golpe leí una frase que parecía resaltar con letras fluorescentes: «La Biblia nos exhorta más de 100 veces a no temer». Supongo que Dios conoce bien nuestra tendencia a preocuparnos y ceder al miedo.

El ascenso hasta la cumbre

El ascenso hasta la cumbre

Lo escarpado del terreno no hace desistir a un montañista decidido a alcanzar su objetivo; al contrario, se emociona frente a las dificultades. Nada lo disuade de seguir ascendiendo hasta coronar la cumbre. Ninguna adversidad lo hace volver atrás. Cuando ve las empinadas paredes rocosas que tiene delante, no se fija en el peligro, sino en los puntos de apoyo y en las estrechas salientes que lo llevarán a la cima. No se desanima por el rigor del entorno o el desgaste que le produce la escalada. La sola idea del triunfo lo impulsa a seguir avanzando y trepando.

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