Enséñame

Enséñame

Hoy tomé un sereno conocimiento de algo. Por un momento logré atisbar en la mente de mi hija sin que ella supiera que la estaba observando y vi una faceta de ella que normalmente no se manifiesta. La vi más furibunda que de costumbre y tomé conciencia de que ha interpretado las experiencias de su vida de forma muy distinta a lo que yo esperaba.

Es probable que mi hija haya tratado de decirme esas cosas, pero no la escuché. Insistí en verla como yo quería y en escuchar lo que me decía pasándolo por el filtro de mi percepción y de las expectativas que tengo con respecto de ella. Por lo visto hay muchas cosas de ella que no sé ni entiendo.

¿Por qué nos resulta tan incómodo tomar conciencia de algo que ignoramos? ¿Por qué damos por hecho que debemos saber algo? Los Salmos nos dicen que Dios «satisface al sediento y al hambriento lo llena de cosas buenas».1 ¡Quienes ansiaban y estaban sedientos de la verdad y de Su bondad aceptaron Sus palabras de verdad y fueron imbuidos de poder para cambiar su parte del mundo!

Eso es válido en sentido espiritual, pero también lo es intelectual y relacionalmente. Si pensamos que sabemos algo, tal vez perdamos de vista lo que realmente acontece. Solo vemos lo que estamos habituados a ver y escuchamos lo que estamos acostumbrados a oír, salvo que aprendamos a aminorar la marcha, observar y hacer a un lado nuestros preconceptos.

En el libro de Proverbios se lee: «¡Adquirir sabiduría es lo más sabio que puedes hacer! Y en todo lo demás que hagas, desarrolla buen juicio».2 Aunque soy capaz de hacer tareas, de movilizarme, de adquirir bienes, lo más importante en la vida es adquirir sabiduría y buen juicio.

Lo peor es que si pienso que ya lo he visto todo y que lo sé todo, puedo perderme cosas importantes, como entender de verdad a mi hija. Durante mucho tiempo esa sensación de ignorancia me asustaba. Prefería quedarme en aguas pandas y conocidas, que aventurarme a lo desconocido. No obstante, he llegado a reconocer esa ignorancia como una oportunidad de aprender y decir: «Aquí estoy. ¡Enséñame!»

1. Salmo 107:9 (NTV)
2. Proverbios 4:7 (NTV)

Marie Alvero

Marie Alvero ha sido misionera en África y México. Lleva una vida plena y activa en compañía de su esposo y sus hijos en la región central de Texas, EE. UU. 

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