El espejo del hobbit

El espejo del hobbit

Finalmente logré cambiar algo que me desanimó durante años. Pusimos hace varios años un espejo largo —más bien barato— sobre la cara interna de la puerta de nuestro dormitorio. Lo curioso de aquel espejo es que parecía uno de esos que exhiben en los parques de diversiones. Cuanto más se alejaba uno de él, más bajo y ancho se veía. En son de broma, algunos de mis amigos lo llamaban el espejo del hobbit, pues cuando uno se encontraba en la pared opuesta del recinto, casi se veía como uno de esos seres enanos y rollizos de la novela de Tolkien.

Con los años había llegado a acostumbrarme. Me probaba algo y al pararme frente el espejo me decía: No luzco tan mal como me hace ver ese espejo. Con el tiempo, no obstante, comenzó a afectarme. Me miraba en el espejo y me decía a mí misma que me veía horrible.

Así, pues, esta mañana me puse un lindo vestido y me paré frente el espejo. Aquello fue la gota que rebasó el vaso. El espejo del hobbit me decía que me veía espantosa, pero simplemente me negué a creerle. Tomé un destornillador y luego de sacar varios tornillos, retiré el espejo y lo sustituí por uno que había en otra habitación.

Mi nuevo espejo no hace milagros. Simplemente me dice la verdad. Si bien no me hace ver alta y esbelta, me da una impresión verídica de mí y eso me resulta muchísimo más saludable. Me permite una valoración realista de mi imagen y no tengo que preguntarme constantemente si me está diciendo la verdad.

Todo este asunto del espejo del hobbit me llevó a preguntarme cuántos espejos de esos tengo en mi vida. ¿A cuántas cosas me habré aferrado que no me daban opiniones francas? ¿Hay personas que se niegan a verme tal como soy y reflejan una imagen distinta de mí? ¿Hay bienes o imágenes que no reflejan fielmente quién soy? ¿Soy un fiel retrato de la persona que Dios quiso que fuera al crearme? ¿La valoración que hago de ciertas cosas de mi vida es real o estoy dando lugar a que esta se vea distorsionada? ¿Me estoy dejando influir por cosas que han cobrado un efecto desproporcionado?

La única forma de ver las cosas tal como son es contar con un reflejo auténtico y directo de ellas. La única forma de encontrar ese reflejo es buscar atentamente en la Palabra de Dios y luego cambiar lo que sea necesario, sin abultar los pequeños defectos ni presentar una imagen desproporcionada de las cosas.

Joyce Suttin

Joyce Suttin

Joyce Suttin es educadora, escritora y frecuente colaboradora de la revista Activated. Vive con su esposo en San Antonio (Texas) y realiza un apostolado en línea para el cual selecciona pasajes, prepara textos para edición y redacta artículos de carácter inspirativo.

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