Etapas

De tiempos y sazones

Está hoy muy extendida la idea de vivir el momento, de practicar el mindfulness (atención plena), las respiraciones profundas… Sucede, sin embargo, que a veces nuestros momentos son más que momentos: se extienden hasta abarcar épocas. Y para vivirlos ya no basta con una sola respiración profunda. Una de las maravillas de envejecer es que he vivido muchas épocas, muchos ciclos, al igual que muchos de mis amigos. Esas épocas nos han dado entendimiento y perspicacia, y a medida que vamos recolectando experiencias llegan a ser joyas que atesoramos.

Sacar tajada a los cambios

He escuchado y leído muchos relatos alentadores de personas que resaltan los aspectos positivos que tuvo para ellas la experiencia de abrazar los cambios que vienen con la edad. Pues ahora me toca a mí. Estoy descubriendo los beneficios de aceptar los cambios de buena gana y con actitudes nuevas.

¿Jubilada?

—¿Podrías dar clases de inglés a mi señora? —oí que me decía una voz a mis espaldas en la feria (mercado) semanal del barrio donde vivimos en Chile. Me di vuelta, y frente a mí se encontraba un desconocido muy entusiasta, que me decía:

—Mi mujer necesita aprender inglés. Creo que usted es la indicada para darle clases.

Vuelta de página

Algo que suele ser difícil de aceptar en la vida es que para poder lanzarnos de lleno al futuro es imperativo dejar atrás no solo el pasado lejano, sino hasta el más reciente. Eso puede resultar particularmente trabajoso en momentos de transiciones importantes, tales como superar una relación sentimental que no resultó o cambiar de empleo o de casa.

Valorar el envejecimiento

Desde que cumplí 70 años he estado pensando más en las ventajas del envejecimiento. Pese a que muchos de nosotros, ahora que estamos entrando en edad, hemos experimentado algunas de las desventajas o dificultades, muchas cosas buenas también afloran en esta etapa de la vida. Quiero explorar algunas de ellas con ustedes refiriéndoles mis ideas y experiencias. Claro que es posible que ustedes no estén en la etapa de la vida en que todo eso se les aplica personalmente. En todo caso puede que el tema les interese por consideración a los adultos mayores de su familia o a amigos de la tercera edad.

Un nuevo comenzar

Hace poco mi marido yo terminamos viviendo solos. Después de criar 10 hijos a lo largo de 40 años, no me esperaba esto.

Siempre hemos sido una familia de vínculos estrechos, pero naturalmente, a medida que los hijos se hicieron mayores fueron independizándose. En cada ocasión lloré. Sentía que me arrancaban un trozo del corazón.

Las reuniones de los miércoles

Uno no pensaría que aquel hombre se dirigía a un grupo de adultos mayores, algunos confinados a sillas de ruedas, otros aquejados de demencia o Alzheimer.

Sus manos gesticulaban en el aire mientras describía con voz apasionada algún concepto profundo con ayuda de tiza y pizarrón: «¿Quién puede decirme que significa la paz? Tú, Alberto, sí. Dímelo y lo apuntaré. ¡Estupendo! Vamos a participar todos. Lo enviaremos al periódico del pueblo».

Las estaciones de la vida

Nuestro grupo de teatro representa frecuentemente una breve y dinámica escenificación basada en un monólogo de la obra Como gustéis, de Shakespeare, en la que el bardo resume las estaciones de la vida en siete etapas: el bebé que llora, el estudiante reacio, el amante lleno de suspiros, el fiero soldado, el juez sensato, el anciano y, finalmente, la muerte.

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