Sacar tajada a los cambios

Sacar tajada a los cambios

He escuchado y leído muchos relatos alentadores de personas que resaltan los aspectos positivos que tuvo para ellas la experiencia de abrazar los cambios que vienen con la edad. Pues ahora me toca a mí. Estoy descubriendo los beneficios de aceptar los cambios de buena gana y con actitudes nuevas.

Me di cuenta de que dadas mis condiciones de salud no podía hacer tanto como antes y, sin embargo, las tareas que tenía por realizar no se reducían en lo más mínimo. Durante bastante tiempo había pedido renovadas fuerzas, pero finalmente llegué a entender que para recuperar la salud tenía que hacer unos ajustes en mi estilo de vida. Comprendí que Jesús tenía muchas cosas que enseñarme si aminoraba la marcha, me cuidaba más y aplicaba nuevas pautas de trabajo.

A Dios le interesa cada aspecto de nuestra vida, y todos están conectados. Hace falta que todos estén en buenas condiciones. Algunos aspectos en los que necesitaba una puesta a punto o al menos unos pequeños reajustes eran la dieta, el ejercicio, el sueño y mis hábitos de trabajo. Además debía esforzarme por minimizar el estrés que había permitido que se acentuara.

Cuando oré, Dios me indicó que redactara una lista para recordarme de los beneficios que descubriría a medida que ponía en marcha los cambios que me hacía falta llevar a cabo. He aquí algunos de los pensamientos que logré plasmar.

  • Los cambios son necesarios para progresar y a la vez son parte natural y vigorosa de mi vida y servicio a Dios.
  • No tengo que aceptar cosas que estén entorpeciendo mis progresos. Realizar cambios necesarios en un aspecto de mi vida me facilitará hacer modificaciones en otros aspectos.
  • Jesús se alegra de verme efectuar cambios que me llevan a mejorar.
  • En épocas de vicisitud Jesús derrama una porción mayor de Su gracia y amor. Los cambios hacen que mi relación con Jesús sea más estrecha, toda vez que me apoyo en Él hasta que termine de rehacerme.
  • Los cambios nos fortalecen espiritualmente así como el ejercicio nos fortifica físicamente.
  • Aceptar los cambios que el Señor me ha indicado que realice me ayuda a superar mis instintos naturales de instalarme cómodamente en mi lugar, lo que puede ocasionar que me pierda muchas cosas buenas de la vida.
  • Cuando me convenzo de que el cambio es necesario para mí me abro a aceptar de buena gana las novedades en lugar de temerlas o preocuparme por lo que acarrearán.
  • Los cambios me ayudan a apuntalar mi perseverancia y mi fe.
  • Soy más consciente del poder de Dios, pues sé que no podría salir victoriosa por mí cuenta.
  • A medida que doy cabida a los cambios que preciso efectuar, se amplían los límites de mis anteriores zonas de confort. Podré hacer cosas que nunca me imaginé que podía hacer.
  • Cada día puedo lograr progresos aprendiendo o realizando algo nuevo, por pequeño que sea.
  • Cuando expreso gratitud al Señor por los cambios que ha traído a mi vida, reajusto mi mentalidad para percibirlos como algo bueno que hay que agradecer.

Redactar y repasar esta lista me ha ayudado mucho. Los beneficios y avances que se logran al aceptar de corazón los cambios que el Señor me pide que haga compensa con creces los sacrificios que dichos cambios pueden significar en su momento.

Pido al Señor que estas pautas les resulten también provechosas a ustedes mientras abrazan los cambios que el Señor les depare y descubren el gozo que Él quiere brindarles como consecuencia.

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Les daré integridad de corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. Les quitaré su terco corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo. Ezequiel 11:19 (NTV)

Si no cambiamos, no crecemos. Si no crecemos, no vivimos en realidad. Gail Sheehy (1936–2020)

Nada perdura salvo el cambio. Heráclito. (535 a.C-475 a.C)

Quizá sea difícil para un huevo convertirse en pájaro. Claro que sería infinitamente más difícil que aprendiera a volar siendo todavía huevo. En este momento nosotros somos como huevos. Y no podemos seguir siendo indefinidamente un huevo corriente y decente. O salimos del cascarón o nos podrimos. C. S. Lewis (1898–1963)

Maria Fontaine

Maria Fontaine

Maria Fontaine es —junto con su esposo Peter Amsterdam— la directora espiritual y administrativa de la Familia Internacional, una comunidad de fe dedicada a difundir el Evangelio de Jesucristo por todo el mundo. Es autora de numerosos artículos sobre la vida de fe cristiana. (Los artículos de Maria Fontaine publicados en Conéctate son versiones adaptadas del original.)

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