Salud

Propósitos y resultados

Vi un video por internet que enumeraba varios factores clave para vivir una vida sana y activa. Comparaba, por ejemplo, los efectos de pasar largas horas sentado con los del tabaquismo.

Salud pletórica

El cuerpo humano es sumamente práctico, polifacético, adaptable, intrincado y duradero. Es una creación altamente desarrollada, concebida para albergar el aún más bello y duradero espíritu que lo habita. El apóstol Pablo calificó el cuerpo de «templo de Dios»,1 y vaya si lo es.

Salud y estado físico

Nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo.1 Dios nos ha encargado que cuidemos bien de él y que en ello seamos constantes. Jesús pagó el máximo precio para hacernos Suyos. Debemos, pues, demostrarle nuestra gratitud invirtiendo en nuestra salud. Cuidar bien de nuestro cuerpo y resguardar nuestra salud es consecuencia natural de amarnos a nosotros mismos y valorar el don de la vida que Dios nos ha proporcionado.

Me encontrarás corriendo

Hace unos años me di cuenta de que estaba en muy mal estado físico. Mi trabajo se había tornado sedentario y no lo había compensado con alguna actividad física. Me gustaba hacer ejercicio, pero nunca encontraba el tiempo o el estímulo para perseverar en ello día tras día. Ahora me doy cuenta de que parte del problema era que daba más importancia a mi rendimiento en el trabajo que a mi salud.

Nuestro prodigioso sistema inmunitario

Si bien a veces es inevitable que nos enfermemos, buena parte del tiempo podemos mantenernos sanos pese a los constantes embates de virus y bacterias que atentan contra nuestra salud. Ese milagro cotidiano se lo podemos agradecer a nuestro sistema inmunitario, creado por Dios.

Una tracción

Hace un decenio comencé a interesarme por tener un buen estado físico, afición que todavía conservo. Como en mi infancia y adolescencia fui bastante frágil de salud y tenía una constitución poco atlética, me emocioné al descubrir que podía adiestrar mi cuerpo para correr varios kilómetros, levantar pesas e incluso hacer unas cuantas flexiones de codos sin apoyar las rodillas en el suelo.Algo que tenía unas ganas bárbaras de hacer, aunque no me consideraba capaz, era una dominada, es decir, una tracción con agarre invertido. Lo había probado varias veces y a duras penas había logrado levantarme una pizca. Ni hablar de tocar la barra con el mentón. Estaba prácticamente convencida de que no tenía suficiente fuerza en el torso y los brazos.

Fuera de mi zona de comodidad

Hace poco tuve la incómoda sensación de que necesitaba un cambio, pero no lograba concretar qué clase de cambio. Aunque estaba intranquila, no hice mucho por resolver la cuestión.

Entonces mi hija Joanna me invitó a un programa especial de gimnasia que incluye diversos ejercicios de tonificación, elongación, concentración y meditación. En general no soy muy adepta a la gimnasia en grupo, así que al principio me resistí a probarlo. Prefería hacer ejercicio yo sola al aire libre o en casa, pedalear en la bicicleta estática o seguir un programa aeróbico personalizado.

Vida sana

Conservar la salud requiere esfuerzo; no es algo que se dé por sí solo. Generalmente supone algún sacrificio, un replanteamiento de nuestro orden de prioridades y una renuncia a ciertos placeres que pueden resultar perjudiciales. La buena salud a largo plazo exige una inversión de toda una vida; pero es lo más juicioso que se puede hacer. Mejor es hacer algo todos los días para robustecer nuestro organismo que despreocuparnos y sufrir graves trastornos.

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