Beneficios del ejercicio

Beneficios del ejercicio

Uno de los aspectos más importantes para conservar la salud es el ejercicio físico: la práctica de un deporte, entrenamiento de fuerza, caminatas, subir escaleras o cualquier otra actividad que aumente la frecuencia cardiaca, mejore la circulación y haga trabajar los músculos. Entre los beneficios de una vida activa vale la pena mencionar los siguientes:

Más energías. ¿Sientes cansancio y abatimiento al final de la jornada? Una caminata a paso ligero, un rato de trote o un paseo en bicicleta harán que llegue sangre cargada de nutrientes y de oxígeno a todos los rincones del organismo, lo que resulta vigorizante.

Regulación del peso. Si bien el ejercicio cardiovascular, cuando se hace con frecuencia, es clave para bajar sanamente de peso, también ayuda a aumentar de peso en los casos en que eso es beneficioso para la salud. El entrenamiento de fuerza —por ejemplo, con pesas— hace que aumente la masa muscular.

Mejor salud. El ejercicio adecuado fortalece el sistema inmunológico, sobre todo las actividades al aire libre y al sol. Además, ayuda al organismo a eliminar toxinas. Ambas cosas conducen a un mejor estado general de salud.

Menos probabilidades de sufrir lesiones. Cuando el cuerpo hace el ejercicio que necesita es menos susceptible a las lesiones que suelen sufrir quienes se dedican a un trabajo de escritorio o llevan una vida sedentaria, como lesiones lumbares y cervicales y desgarros musculares. Solo hay que tener cuidado de no excederse al iniciar un régimen nuevo de ejercicio, pues eso también puede ocasionar lesiones.

Juventud. El ejercicio habitual ayuda a prevenir el cáncer, la osteoporosis, la diabetes y otras enfermedades crónicas. El entrenamiento de fuerza rejuvenece los tejidos musculares y retarda el envejecimiento.

Disminución del estrés. Al estimular la liberación de endorfinas —sustancias químicas del cerebro que producen sensación de bienestar—, el ejercicio alivia el estrés y la fatiga mental y emocional que se apodera de nosotros al final de una jornada ardua pero sedentaria.

Más energía mental. El ejercicio estimula el flujo de sangre y oxígeno a todo el organismo, incluido el cerebro. Las personas que llevan a cabo un trabajo creativo o de resolución de problemas suelen ser más productivas después de hacer ejercicio enérgico.

Sueño más reparador. Realizar actividad física con regularidad ayuda a dormirse más pronto y más profundamente, lo que a su vez mejora la concentración, la productividad y el estado de ánimo. Solo hay que evitar hacer ejercicio muy cerca de la hora de dormir, pues en ese caso puede tener el efecto contrario.

El ejercicio no tiene por qué ser un purgatorio. Hay muchas actividades entretenidas, por ejemplo asistir a clases de baile, participar en partidos espontáneos de fútbol o baloncesto en el parque o hacerse socio de un club de excursionismo o ciclismo. Si algo resulta aburrido, se puede probar otra cosa. Cuanto más se disfruta del ejercicio, más probabilidades hay de crear hábito, lo que reporta mayores beneficios.

Y cuando no hay un espacio de tiempo que dedicar exclusivamente a hacer ejercicio, la suma de las actividades realizadas a lo largo del día puede ser casi igual de beneficiosa. Se puede ir a la tienda a pie, subir las escaleras en lugar de tomar el ascensor, jugar con los niños en lugar de sentarse a observarlos.

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