¿Cansado de arrastrar los pies? Prueba estos 7 energizantes

¿Cansado de arrastrar los pies? Prueba estos 7 energizantes

1. Desayunar

Los estudios revelan que quienes desayunan suelen gozar de mejor humor y tienen más energías durante la jornada que quienes no lo hacen.

Investigadores de la Universidad de Cardiff descubrieron que un nutritivo plato de cereal cada mañana reduce el nivel de cortisol, la hormona del estrés.

Como es sabido, conviene evitar los alimentos altamente procesados, pues suelen ser perjudiciales para la salud. Tal es el caso de muchos cereales envasados.

2. Beber agua

A veces hasta una leve deshidratación puede provocar una sensación de cansancio y letargo. La sangre y otros líquidos corporales se componen más que nada de agua. Una pequeña falta de agua puede hacer más densa la sangre, lo que obliga al corazón a bombear con más fuerza para llevarla a los órganos y células. Resultado: fatiga.

La solución es sencilla: un vaso grande de agua. Además de beber más, hay que consumir alimentos de alto contenido hídrico como son las zanahorias, las sandías, las naranjas y otras frutas y verduras jugosas.

3. Caminar unas cuadras

Se puede pensar que la actividad física, cuando se está agotado, aumenta el cansancio. En realidad es al revés. La actividad física moderada —caminar, por ejemplo— incrementa el nivel de energía.

Experimentos realizados en la Universidad Estatal de California revelaron que una caminata de diez minutos a paso ligero tiene un efecto revitalizador que dura hasta dos horas. Y los que hicieron una caminata de diez minutos todos los días durante tres semanas reconocieron que se sentían con más energías y que había mejorado su estado de ánimo.

4. Bocados de alto contenido energético

Una merienda que combine proteínas, un poco de grasa y algo de fibra —por ejemplo una galleta integral untada con crema de maní, o yogurt con un puñado de nueces— es un energizante natural. Los carbohidratos tienen un efecto rápido, las proteínas mantienen alto el nivel de energía, y la grasa hace que dure.

Conviene comer cada tres o cuatro horas. Con tres comidas ligeras y dos refrigerios la concentración de azúcar en la sangre y el nivel de energía se mantienen estables todo el día. Pero claro, tienen que ser comidas ligeras. La digestión de las comidas copiosas requiere más energía, lo que puede derivar en una sensación de letargo.

Los alimentos dulces incrementan la cantidad de azúcar en la sangre y en un principio producen un arranque de energía. Pero éste da paso a un rápido descenso de los niveles de azúcar, que puede crear una sensación de agotamiento. En cambio, la fibra ralentiza la asimilación de los carbohidratos; de ahí que la glucosa liberada por los alimentos ricos en fibra entre al torrente sanguíneo a un ritmo lento y continuo. Es energía que persiste.

He aquí algunos ejemplos de alimentos que contienen mucha fibra: cereal con salvado, una tortilla multigrano rellena con frijoles negros y queso, palomitas de maíz preparadas con un palomitero de aire caliente, una manzana.

5. Café con leche

Es posible combinar el rápido efecto estimulante de la cafeína con el poder vigorizante de las proteínas tomando café con leche en vez de café solo. Así el cafecito pasa a ser una bebida proteica. No solo proporciona más energía, sino también calcio, que es bueno para los huesos, siempre y cuando no se anule ese beneficio endulzándolo demasiado. Combínalo con un puñado de almendras; la grasa sana que contienen te proporcionará energía durante un buen rato, y te parecerá que te estás danto un gustazo.

6. Reducir el estrés

El estrés es un enorme consumidor de energía. Por más que se mantenga a un nivel bajo, el estrés crónico es desgastante. Con el tiempo la persona acaba haciendo menos, y más cansada.

Así pues, todo lo que te resulta relajante reduce la tensión y aumenta tus energías.

Practica la respiración abdominal. Al inhalar, el vientre debe ponerse redondo y llenarse como un globo; al espirar, debe desinflarse. Claro que es difícil acordarse de respirar profundamente cuando se está sometido a mucha presión. Junto a la computadora o en cualquier sitio en que suelas estar tenso puedes colocar como recordatorio una foto de un paisaje sereno que diga: «Respira».

Olvida el resentimiento. Los rencores producen en la mente y el cuerpo una reacción similar a la que genera el estrés crónico. Con el tiempo eso afecta al sistema inmunológico y causa agotamiento. En cambio, la empatía y el perdón actúan como reguladores del estrés y de sus efectos sobre el organismo.

7. Vigorizar el espíritu

La vida nos depara de todo. Los trances emocionales son inevitables. Sin embargo, el cerebro y el cuerpo se recuperan mejor, con más bríos y vigor, cuando reaccionas con prudencia. En esos momentos la oración y el optimismo son valiosos aliados.

Lávate la cara o dúchate. Hay investigaciones que han demostrado que refrescarse con un poco de H2O puede incrementar el nivel de energía y reducir la tensión cuando se está agobiado.

Escuchar música es uno de los medios más eficaces de contrarrestar el mal humor, disminuir la tensión y aumentar la energía. Se ha determinado que la música es un poderoso medio de distracción cuando se está fatigado. Pon una de tus canciones favoritas cuando te sientas bajoneado.

Haz el bien. Un estudio publicado en el Journal of Health and Social Behavior revela que las acciones altruistas potencian seis aspectos que inciden en el nivel de energía: satisfacción con lo que se hace, autoestima, la sensación de que uno está al mando de su vida, salud física, estado de ánimo, y felicidad.

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Jessie Richards

Jessie Richards formó parte del equipo de redacción y producción de la revista Activated entre el 2001 y el 2012. Es autora de diversos artículos publicados en la revista y además ha escrito y revisado textos para otras publicaciones y páginas web cristianas.

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