Nuestro prodigioso sistema inmunitario

Nuestro prodigioso sistema inmunitario

Si bien a veces es inevitable que nos enfermemos, buena parte del tiempo podemos mantenernos sanos pese a los constantes embates de virus y bacterias que atentan contra nuestra salud. Ese milagro cotidiano se lo podemos agradecer a nuestro sistema inmunitario, creado por Dios.

El sistema inmunitario es nuestra primerísima línea de defensa en la impresionante guerra que cada día tiene lugar dentro de nuestro organismo. Al igual que un ejército moderno, nuestro mecanismo interno de defensa se compone de muchos soldados, cada uno de los cuales cumple funciones muy definidas. Los glóbulos blancos o leucocitos rastrean el cuerpo en busca de invasores específicos a los que han aprendido a reconocer y destruir. Algunas células envuelven a los invasores, otras les disparan y otras los devoran. Ciertos leucocitos producen las armas necesarias, otros ejercen labores de mando, otros vigilan y algunos son portadores de mensajes. Pero todos ellos trabajan en sincronía con el objeto de protegernos. De no contar con el amparo de esos soldados internos que nos defienden de masivas invasiones del enemigo, nuestro lapso de supervivencia sería muy breve. Tenemos aquí una prueba más del designio divino y el sumo cuidado que puso Dios en toda Su creación.

Los investigadores han descubierto en el cerebro moléculas mensajeras producidas por el sistema inmunológico y que hacen posible la comunicación entre uno y otro.

Eso podría explicar la estrecha relación que existe entre nuestro estado físico y nuestro estado mental y emocional. En períodos en que nos encontramos felices y libres de estrés, nuestras defensas inmunológicas se fortifican y combaten con mayor eficacia las enfermedades. Diversas investigaciones han demostrado que en individuos expuestos a estrés los índices de infección son marcadamente superiores. Por otra parte, una experiencia agradable al día puede ahorrar visitas al médico. Está demostrado que las sensaciones positivas producen por lo menos tres efectos secundarios saludables:

—El placer, aun en pequeñas dosis, puede incrementar los anticuerpos y vigorizar, por tanto, durante horas el sistema inmunitario.

—Los buenos sentimientos también estimulan el bazo, y con ello aumenta la producción de glóbulos rojos. Paralelamente aumenta el número de células que combaten el cáncer. Esas células, por increíble que parezca, destruyen a las cancerosas dejando intactos los tejidos normales, algo que no se ha podido lograr a través de la quimioterapia, tratamiento incapaz de distinguir entre las células normales y las malignas.

—Ciertos tipos de placer aumentan también la presencia en el cuerpo de un compuesto llamado inmunoglobulina A (IgA), que se adhiere a los organismos patógenos e incita al sistema inmunológico a destruirlos. La IgA constituye la primera línea defensiva contra resfríos y gripes.

Llevando una vida sana podemos potenciar nuestros mecanismos de defensa. Para ello son esenciales la buena alimentación, el buen sueño y el buen ejercicio.

La comida afecta notablemente nuestra salud. El sistema inmunitario es comparable a un ejército hambriento que precisa combustible de alta calidad para combatir al tope de sus posibilidades. Puedes reforzar tus defensas disminuyendo el consumo de azúcares y carbohidratos refinados y aumentando la ingestión de ajos, cebollas, frutas rojas, hortalizas verdes y rojas y yogur natural. Estos productos contienen antibióticos, antioxidantes, vitaminas y minerales naturales, todos ellos importantísimos para el funcionamiento adecuado del sistema inmunológico. Los alimentos ricos en ácidos grasos omega-3 contribuyen a resguardar el organismo de una serie de enfermedades.

Los investigadores han descubierto que privar de sueño a hombres sanos entre las 3 y las 7 de la madrugada deriva en una baja promedio de 28% en la actividad de las células asesinas naturales, un indicador clave de la fortaleza del sistema inmunitario. La actividad no retorna a la normalidad sino hasta después de una buena noche de sueño.

El ejercicio es otro modo de reforzar nuestro sistema inmunológico. Hay señales de que la gente que practica un buen ejercicio casi a diario puede añadir hasta cuatro años a su esperanza de vida. El ejercicio mejora el sueño, la capacidad para hacer frente al estrés y la perspectiva de las cosas.

Además de esos grandes factores —la alimentación, el sueño y el ejercicio—, se ha comprobado que la risa, la luz del sol, la música melódica y la reciprocidad en el amor son beneficiosas para el organismo, en el sentido de que nos energizan y fortalecen nuestros mecanismos de defensa.

A veces las enfermedades son inevitables; pero en otras ocasiones la mala salud es consecuencia de nuestro descuido y negligencia. Colaboremos un poquito con Dios y con nuestro sistema inmunitario. Cuidemos de nuestro organismo optando por estilos de vida saludables; ello redundará para nosotros en una mayor inmunidad y longevidad.

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Una simple receta para comer bien

  • Seguir una dieta equilibrada: carbohidratos, proteínas, lípidos, vitaminas, minerales y fibra, en las proporciones adecuadas.
  • Comer abundantes frutas y verduras, incluidas verduras crudas.
  • Consumir cereales integrales en vez de refinados (arroz integral y productos hechos con harina integral de trigo, por ejemplo, en vez de arroz blanco y productos elaborados con harina refinada).
  • Obtener las proteínas de una diversidad de fuentes como legumbres, cereales integrales, nueces, pescado, huevos, productos lácteos y carne. (Las carnes blancas y rojas no son tan sanas como antiguamente, por las técnicas que se aplican hoy en día en la crianza de reses y aves.)
  • Preparar los alimentos sanamente. Algunas pautas generales: En la medida de lo posible procurar conservarlos en su estado natural y minimizar el uso de aditivos químicos o procesados.
  • Optar por alimentos naturales, frescos e integrales en vez de consumir productos refinados, procesados o enriquecidos artificialmente, siempre que sea posible.
  • Restringir fuertemente la ingesta de azúcar y evitar el azúcar blanco y sus sucedáneos. Preferir el azúcar sin refinar y los productos a base de azúcar crudo o miel.

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Curtis Peter van Gorder

Curtis Peter van Gorder

Curtis Peter van Gorder es escritor, facilitador y mimo. Vive en Alemania. V. el sitio web Elixir Mime.

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