La lección del té

La lección del té

Algo que disfruté mucho en los años que viví en Japón fue la habilidad de los japoneses para tornar actividades cotidianas en expresiones de arte. Han transformado tareas de todos los días —como la preparación del té, la confección de arreglos florales, la jardinería y el rastrillado de piedras— en experiencias culturales y espirituales. Admiro su capacidad para preservar y valorar la belleza de los quehaceres sencillos de la vida.

Se dice que la ceremonia del té es la culminación de todas las artes. En el pueblo donde vivía yo se celebraba una ceremonia anual del té en un salón especialmente construido para ese fin dentro del castillo de la localidad. Es una experiencia imperdible. Se lleva a cabo de la siguiente manera:

Al entrar en el silencioso salón, nos quitamos el calzado, y una mujer vestida con el tradicional kimono nos da la bienvenida. Su aspecto distendido, sus gráciles movimientos y la ausencia de enseres innecesarios en la sala tienen un efecto tranquilizante. Los tatamis de paja nos frotan suavemente las plantas de los pies. La sala de té cuenta con unas puertas grandes de papel de arroz que están abiertas, para permitirnos ver un jardín exuberante con una fuente. El sonido del agua que cae aplaca los nervios. De la pared pende un poema que exalta las bondades de la magnolia. Debajo de él hay un arreglo floral que asombra por su austera sencillez. El ángulo en que se encuentra colocada cada flor tiene su significado; juntas ilustran la relación entre el cielo y la tierra.

Nuestra anfitriona prepara el té con la destreza de una bailarina. Cada movimiento —desde la forma en que cuelga la servilleta de su cinto hasta el batido del té y los remolinos que forma la infusión caliente en el bol— ha sido cuidadosamente coreografiado y refinado a lo largo de miles de años por los maestros del té. Nuestra anfitriona ha practicado su ejecución desde niña.

Tomamos los tazones artesanales, intencionadamente rústicos, y hacemos los habituales cumplidos sobre su belleza. Tienen una parte anterior y una posterior, y deben girarse en un sentido y de una forma particulares. Las tartas se sirven en hojas. Intercambiamos con nuestra anfitriona las cortesías de rigor acerca de cosas sencillas, y al terminar partimos con el mismo silencio y respeto con que llegamos. Por alguna misteriosa razón, nos sentimos distintos.

Lo que los maestros japoneses del té y otras personas de su talante han descubierto es que las tareas más sencillas pueden derivar en momentos gozosos, que dejan huella.

Podcast

Curtis Peter van Gorder

Curtis Peter van Gorder

Curtis Peter van Gorder es escritor, facilitador y mimo. Vive en Alemania. V. el sitio web Elixir Mime.

Copyright 2019 © Activated. All rights reserved.