Autoestima

Grandes expectativas

La Biblia refiere que en cierta ocasión Jesús volvió a Su pueblo natal. En mi opinión es uno de los pasajes más tristes de las Escrituras. El último versículo del capítulo prácticamente lo resume todo: «Por la incredulidad de ellos, no hizo allí muchos milagros»1.

¿Me quiero?

Uno de los recuerdos más gratos que guardo de mi niñez es de cuando mi hermana mayor me leía mi relato preferido del Evangelio —la parábola del buen samaritano1— en una Biblia ilustrada. Nunca se me ha olvidado que mi prójimo no es solamente la gente de mi entorno, sino cualquier persona cuyo camino se cruce con el mío.

Mi misión

Desde que tengo memoria he abrigado la convicción de que mi vida necesita tener un sentido, una misión, un plan. Aparte de ser un rasgo intrínseco de mi personalidad, desde pequeña me inculcaron que Dios obra así en todos nosotros, que tiene una vocación, un «sitio especial en Su reino» para cada uno. Todavía lo creo, aunque con ciertos matices.

Suprarreciclaje

Nunca deja de asombrarme cómo Lidija, una amiga mía, es capaz de transformar desechos en obras de arte. En calidad de voluntaria dirige un centro diurno llamado Koraci (Pasos) y organiza talleres para niños, ancianos, minusválidos, jóvenes, amas de casa y otros.

Manos a la obra

Lo que importa no es mi aptitud, sino mi actitud frente a la aptitud de Dios. 
Corrie ten Boom (1892–1983)

*

¡Qué lástima esas personas que nunca cantan y mueren con toda su música dentro! 
Oliver Wendell Holmes, Sr. (1809–1894)

Los VIP

Hay momentos en la vida en que nos sentimos anónimos. Es desmoralizador. Nos convertimos en un mero dato estadístico: masculino o femenino, mayor o menor de cuarenta años, soltero o casado, sano o discapacitado. Cada tanto depositamos nuestro voto en una urna y nos preguntamos si hará alguna diferencia. Si no nos presentáramos a trabajar hoy, ¿alguien que no fuera del departamento de nómina lo advertiría siquiera? No muchos adquirimos tanta fama como para sobresalir en medio de la masa humana. Además, por mucho que lo lográramos, la fama es flaco consuelo en tiempos difíciles, y suele ser transitoria.

Sucio y arrugado

Llevamos algún tiempo montando espectáculos benéficos en nuestra hermosa ciudad de Granada (España). En cierta ocasión actuamos en un geriátrico. Después de los bailes, canciones y títeres, decidimos concluir con una ilustración de la valía de las personas. Fue así:

Reírse con ganas

¡Qué fácil es hacer caso de los consejos de otras personas y terminar convirtiéndonos en algo que no somos, olvidar nuestro carácter singular y maravilloso y basar nuestra valía en lo que piensan los demás en lugar de centrarnos en lo que piensa Dios!

Una familiar de edad avanzada vino a visitarnos.

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