Autoestima

Puedes ser todo lo que te propongas

A Dios no le interesa mucho la grandeza tal como la entiende este mundo. Él se especializa en valerse de personas que no tienen muchas probabilidades de alcanzar el éxito, y que sin embargo, mediante Su milagroso poder y Su gracia, se convierten en luminarias para otros. Él crea grandes personajes a partir de gente sencilla; los demás no le sirven. Y así demuestra Su grandeza1.

Atrévete a confiar en Él a pesar de ser como eres y reconócele todo el mérito por lo que haya obrado en ti. Si puedes creerle, todo es posible, pues Él forma todo a partir de la nada. No somos nada ni podemos hacer nada bueno por nosotros mismos2. Podría decirse que Dios es la circunferencia que rodea la nada y la convierte en algo. Con Él a tu alrededor, la nada que eres se convierte en algo. Es más, puedes llegar a ser todo lo que te propongas. 

Empecemos de nuevo

Los muchos afanes y las preocupaciones de la vida te han apartado de Mí. Tu indecisión y tu temor al fracaso han debilitado tu fe. Pero Yo escucho tus oraciones. Me intereso por tu situación y quiero ayudarte. Te aseguro que esas dudas y el abatimiento y la depresión a los que te llevarán no provienen de Mí. Las suscita nada más y nada menos que el enemigo de tu alma, el Diablo. Él quiere derrumbarte y acabar con tu felicidad. Yo, en cambio, ansío rescatarte, levantarte y hacerte más feliz de lo que jamás has creído posible. Quiero darte un nuevo comenzar.

¡Adiós al abatimiento!

El abatimiento puede convertirseen un verdadero tormento y conducir a estados de ánimo más graves, como la depresión y la desesperanza. Para contrarrestar con eficacia esas lacras es preciso tener claro que si bien esos estados mentales y emocionales suelen ser producto de circunstancias o acontecimientos adversos, su permanencia en el tiempo es de naturaleza espiritual.

¡Deja entrar la luz!

El Diablo es el acusador (Apocalipsis 12:9,10). Nos critica por cada cosita, por cada errorcito insignificante que cometemos. Procura que nos fijemos en nuestras faltas, pecados, debilidades y equivocaciones. Como le prestes atención, estás acabado, pues siempre habrá algo más que podrías haber hecho o algo que desearías no haber hecho. Siempre habrá algo —algún descuido, alguna desatención, algún error o falta, algún mal hábito— que el Diablo podrá echarte en cara. Y no te quepa duda de que eso es precisamente lo que se propone.

El espejo

Era una mañana ideal, de esas que lo invitan a uno a salir para inhalar la fragancia del rocío fresco y bañarse en el esplendor de los primeros rayos del sol. Sin embargo, apenas si miré por la ventana. Hice caso omiso de aquella imagen de perfección y me dirigí raudamente al espejo. No me gustó lo que vi en él.

¿Te parece que no vales gran cosa?

Si a veces te parece que no vales gran cosa, ¡alégrate! Dios puede servirse de ti. Mediante la intervención de Dios, lo poco se vuelve mucho. Es más, Él no necesita nada para comenzar. Creó el mundo a partir de la nada (Hebreos 11:3). Resultó bastante bueno, ¿no? Lo colgó de la nada (Job 26:7), y sin embargo se mantiene bastante bien, ¿no? Dios es capaz de crear algo de la nada, hasta de ti, si se lo permites.

Los tres árboles

En la cima de una montaña tres arbolitos tejían sueños en torno a lo que aspiraban a ser cuando crecieran.

El primero alzó la vista hacia las estrellas y dijo:

—Deseo contener tesoros. Quiero cubrirme de oro y llenarme de piedras preciosas. ¡Voy a ser el cofre más hermoso del mundo!

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