La lección de guitarra

La lección de guitarra

Observa detenidamente las dos guitarras que se muestran a continuación. Si fueras guitarrista, ¿cuál elegirías? Probablemente la que está en la parte superior con los trastes rectos (las barritas metálicas delgadas incrustadas a lo largo del cuello sobre las que se presionan las cuerdas), ¿verdad? Pues quizá te sorprenda saber que según algunos guitarristas de destacada trayectoria, la que está en la parte inferior produce el mejor sonido. Curioso, ¿verdad?

Los guitarristas experimentados saben que es a todas luces imposible afinar incluso las mejores guitarras para que cada nota y acorde suenen perfectamente afinados a lo largo de todo el diapasón. Esto se debe al diseño con que se han fabricado las guitarras durante cientos de años.

En las guitarras típicas, los trastes rectos tradicionalmente ubicados de forma intermitente a lo largo del diapasón no están incrustados en el lugar preciso para reproducir una afinación perfecta a lo largo de todo el mango. Esto significa que incluso si afinas bien una guitarra para que suene perfectamente en el acorde MI, podría sonar desafinada al tocar el acorde SOL, o al tocar la misma inversión del acorde MI más arriba en el diapasón. Esto también ocurre con otros acordes y notas. Es un inconveniente con el que deben lidiar los guitarristas y una de las razones por la que a menudo afinan nuevamente las guitarras entre canciones.

Algunos guitarristas desafinan un poco ciertas cuerdas hasta dar con un buen término medio, de manera que cualquier nota o acorde que se toque en el cuello dé un tono bastante bueno como para que en general la guitarra suene afinada. Otros guitarristas ajustan la afinación para dar con un tono óptimo en ciertos acordes que suenan desafinados en otras canciones con diferentes acordes.

Un luthier (fabricante de guitarras) se molestó tanto de tener que bregar constantemente con ese defecto inherente a la guitarra clásica que decidió crear una que lo corrigiera del todo. Se le ocurrió crear la guitarra de temperamento perfecto con trastes retorcidos. Ajustó los trastes midiendo con precisión la posición en la que cada nota debe trastearse para producir una afinación perfecta a lo largo de todo el diapasón, sin importar la nota o el acorde que se toque. Esto hizo que los trastes se vieran retorcidos o estropeados. El resultado, sin embargo, es una guitarra que los usuarios dicen que canta.

¿Qué significado tiene esto para nosotros? A primera vista daría la impresión de que una guitarra con trastes tan obviamente deformados sería producto de la ignorancia o la incompetencia. No obstante, esta emite un sonido sorprendentemente más armonioso que la guitarra hecha en debida forma. ¿No ocurre lo mismo con nosotros? La Biblia nos indica que lo que parece correcto y debido para el hombre natural, podría no ser apto y útil para Dios; es más, la verdad podría ser justo lo contrario.

Nuestros defectos y debilidades pueden hacernos sentir imperfectos y defectuosos como los trastes de la guitarra de temperamento perfecto, pero cuando estamos en manos del Músico Magistral podemos entonar melodías hermosas para Él. Las veces en que nos consideramos buenos y derechos dentro de nuestra propia rectitud —como las guitarras normales con sus trastes perfectamente rectos pero imperfectos— podemos llegar a desarmonizar y producir disonancia, con lo que la melodía resulta menos atractiva.

Dios nos permite ser tan imperfectos como somos con un propósito: que seamos más útiles y capaces de ayudar a quienes nos rodean y que Él obtenga la gloria cuando armonizamos con Su melodía.

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El SEÑOR no mira lo que mira el hombre: El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero el SEÑOR mira el corazón.
1 Samuel 16:7

—No será por la fuerza ni por ningún poder, sino por Mi Espíritu —dice el Señor.
Zacarías 4:6 (NVI)

La locura de Dios es más sabia que la sabiduría humana, y la debilidad de Dios es más fuerte que la fuerza humana. Hermanos, consideren su propio llamamiento: No muchos de ustedes son sabios, según criterios meramente humanos; ni son muchos los poderosos ni muchos los de noble cuna. Pero Dios escogió lo insensato del mundo para avergonzar a los sabios, y escogió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos. También escogió Dios lo más bajo y despreciado, y lo que no es nada, para anular lo que es, a fin de que en Su presencia nadie pueda jactarse.
1 Corintios 1:25-29 (NVI)

Ahora tenemos esta luz que brilla en nuestro corazón, pero nosotros mismos somos como frágiles vasijas de barro que contienen este gran tesoro. Esto deja bien claro que nuestro gran poder proviene de Dios, no de nosotros mismos.
2 Corintios 4:7 (NTV)

George Sosich

George Sosich es misionero cristiano, músico y escritor. Vive en Japón.

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