Mis tres hijos

Mis tres hijos

Ponerle ropa igual a mis tres hijos de edad preescolar parecía algo razonable en aquel momento. Para empezar, facilitaba la compra de vestimenta; y dado que eran varones de porte y tez parecidos, se veían bien con la misma ropa. Por superficial que fuera, daba un semblante de orden en una casa con tres chicos en perpetuo movimiento, y en público realzaba lo que a mi juicio era la prole más adorable que hubiera existido.

En un sentido más profundo apelaba a mi sentido de equidad. No amaba a uno más que a los otros y estaba decidido a nunca decir o hacer algo que pudiera llevarlos a pensar lo contrario. Los trataría con imparcialidad en todo, tanto en lo importante como en lo nimio.

No obstante, en cuanto crecieron y fueron capaces de tomar más decisiones propias, dejó de ser necesario que lucieran uniformados. A medida que sus necesidades individuales cambiaban y se diversificaban, vi que yo también tenía que cambiar y adaptar constantemente mi modo de expresarle cariño y apoyo a cada uno. Mi cariño seguía siendo imparcial, pero no siempre podía tratarlos de la misma manera.

Ahora que los muchachos son adultos, en muchos aspectos no podrían ser más diferentes entre sí. Mis primeras tentativas de establecer una suerte de uniformidad hoy parecen una tontería, y agradezco a Dios por dar a cada uno de ellos el tino para ir en pos de sus propios intereses, cultivar sus propias aptitudes y llegar ser personas singulares. Es probable que cada uno de ellos tenga cosas que le gustaría modificar de su personalidad —siempre hay espacio para mejorar—, pero yo los quiero entrañablemente tal como son.

Así es como nos ama Dios. Nos comparamos desfavorablemente con los demás o nos fastidiamos por ciertos rasgos de nuestra personalidad; sin embargo, Dios no deja de repetirnos: «Te amo tal como eres. Si es preciso que cambies algo, te lo haré saber y te ayudaré a hacerlo. Aparte de eso, solo quiero que seas la singular persona que eres». Qué felices seríamos todos si pudiéramos creer eso.

Keith Phillips

Keith Phillips

Keith Phillips fue jefe de redacción de la revista Activated, la versión en inglés de Conéctate, durante 14 años, entre 1999 y 2013. Hoy él y su esposa Caryn ayudan a personas sin hogar en los EE.UU.

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