Desarrollo personal

La puesta a tono de un violín

Una mañana entré en la sala de mi profesor de música para comenzar una clase de violín y noté que había dos instrumentos sobre la mesa. Enseguida me atrajo el primero, que se veía nuevecito. Un violín nuevo es digno de admirar, con sus finas curvas, la superficie satinada y sin rayones, que brilla a la luz, y una voluta cautivadoramente contorneada con sus clavijas aún chirriantes.

Mi orientador profesional

Cuando egresé de la universidad estaba decidida a ser traductora profesional a plena dedicación. Durante cuatro años dediqué todo mi tiempo libre a estudiar mi par de idiomas y tomar cursos de traducción. Me fascinaba la estimulante y a la vez exigente tarea de traducir significados de un idioma a otro y ya desde hacía varios años había sido traductora voluntaria.

Mi mes perfecto

Hace poco llegué a una conclusión total y absolutamente prosaica: que no doy la talla, que no soy tan bueno como quisiera.

Ejercitarse en humildad

1. Después de un desacuerdo da el primer paso en pos de la reconciliación y accede a pedir disculpas si has cometido un error.

No sean rencorosos. Levítico 19:17 (TLA)

Más como Jesús: Humildad

Un elemento clave en nuestro afán de llegar a parecernos más a Cristo es imitar Su humildad. En el mundo antiguo greco-romano la humildad se consideraba un rasgo negativo. Denotaba una actitud servil de parte de un individuo considerado de clase inferior. Se la asociaba con una actitud amilanada, de auto menosprecio o degradación. La cultura del honor y la vergüenza que imperaba por entonces exaltaba el orgullo, mientras que la humildad era vista como indeseable.

Montes y valles

En tu vida de fe has conocido montañas y valles profundos. A veces te has encontrado en lo que parece un hoyo inmenso y has tenido que salir trepando para volver a empezar. En otras ocasiones te has preguntado por qué has tenido que atravesar puntos bajos y momentos en que fallas o caes, dado que las caídas pueden ser dolorosas y hay que esforzarse para salir gateando de los baches y reanudar el viaje.

El taxista de Nueva York

Pasé unos meses muy duros en la primavera de 1972. Estaba ansiosa por tener un niño, un bebé que cobijar en mis brazos y que fuera mío. Dos veces había sufrido un aborto espontáneo. Le reprochaba a Dios aquellas desilusiones. Se las enrostraba diciéndole: Mira lo que hiciste cuando confié en que responderías a mi oración. Simplemente no lograba desembarazarme de eso y reemprender camino.

Crecimiento espiritual

¿Alguna vez te sucedió que disfrutando de una buena lectura de golpe una frase te pega en medio de la frente? En The Furious Longing of God (El feroz deseo de Dios)1, Brennan Manning escribe:

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