Desarrollo personal

Una amistad para una etapa

Vanessa se despidió con la mano cuando se cerraron las puertas. El tren arrancó, llevándose una amistad de seis años. Nos habíamos conocido en la secundaria. Nuestro interés común en la escritura de cuentos y nuestra coincidencia de gustos en cuanto a novelas forjaron entre nosotras una amistad inquebrantable, que perduró a pesar de los altibajos típicos de la adolescencia. Ella había obtenido una beca y se iba al extranjero a estudiar su carrera. Yo sentí que mi vida tocaba fondo; no sabía cómo iba a seguir adelante. Aunque yo siempre había sabido que un día ambas nos iríamos de casa y tomaríamos distintos caminos, el día en que eso ocurrió, me hundí.

Altibajos

Hace poco estuve rumiando el tema de las decisiones equivocadas, luego de haber tomado algunas yo misma. Me sentía un poco desanimada. A la mayoría nos agrada comprobar que hemos tomado decisiones acertadas. Sus beneficios saltan a la vista. Lo difícil es ver qué buen fruto puede tener una decisión errónea. Y de esas tomamos bastantes, desde las pequeñas que a menudo ocultamos bajo la alfombra con la esperanza de que nadie las note, hasta las embarradas más estrepitosas.

Los cambios y las podas

Por fin aparecieron los podadores. Los había estado esperando ansiosamente. Aunque tenía ganas de que me podaran los árboles, me daba pánico pensar que lo pudieran hacer mal. Sabía desde hace tiempo que había que hacer una buena poda; pero a una parte de mí le encanta lo silvestre y agreste, y esperé demasiado para llamarlos.

Lo que me apasiona

A mí me gusta hacer ejercicio, pero también me encanta la comida. Preparar un buen plato me da una satisfacción y una felicidad inmensas. Suelo leer libros de cocina como si fueran novelas. Por eso, sabiendo de mi pasión por la comida y por el buen estado físico, y teniendo en cuenta todos los videos de ejercicios y las estupendas recetas que comparto en las redes sociales, te imaginarás que soy una chica en excelente forma, que solamente consume comidas finas.

Un cambio para bien

Era uno de esos días en que me enojaba por cualquier cosa. Andaba triste, irritable, haciendo aspavientos por molestias insignificantes, y no paraba de imaginarme todo tipo de consecuencias o repercusiones negativas. Sin embargo, el día tenía que seguir su curso. Había mucho que hacer, plazos que cumplir, y parte de mi trabajo consistía en reunirme con otras personas y animarles la jornada. ¿Te has visto alguna vez en una situación así?

Desarrollo personal

Todos nosotros, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu.
2 Corintios 3:18 (NTV)

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¿Terminó Cristo la obra que realizó por nosotros? Entonces no hay duda de que terminará la que realiza en nosotros.
John Flavel (c. 1627–1691)

Nuevos retos

Es difícil cambiar lo que se ha vuelto espontáneo y natural en ti. Pero cuando algo se convierte en una rémora, hay que contrarrestarlo, combatirlo y superarlo. Por eso cuesta tanto cambiar, aunque a la vez es tremendamente estimulante: significa ir a contrapelo de la naturaleza humana, representada por esos hábitos que te aprisionan y te llevan a actuar de cierta manera. Estás cambiando de rumbo y tomando un nuevo derrotero que producirá fruto y desarrollo.

Tú, yo y los cambios

Los cambios asustan. Hasta los mejores cambios tienen sus bemoles o efectos negativos. Y aun los peores esconden generalmente algún beneficio. En todo caso, a pesar de que intelectualmente entiendo ese principio, a veces resulta difícil creerlo de corazón.

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