Abrazar los cambios

Abrazar los cambios

Siempre me han fascinado las historias de personas que cambian su vida de un momento a otro. El renombrado cirujano que se transforma en panadero; el mendigo que se convierte en magnate de Wall Street; la mamá helicóptero que se hace montañista; el matrimonio emprendedor de alto vuelo que se entusiasma con el minimalismo y viaja por el mundo con todas sus pertenencias en una maletita. Será que me consuelo con la idea de que, si alguna vez hace falta, yo también puedo cambiar.

Hace poco decidimos como familia un cambio importante que siempre dijimos que evitaríamos: dejar de vivir en el campo e irnos a un vecindario urbano con muchas casas y pequeños jardines. Tomamos la decisión por varias razones, unas más cerebrales y otras más de índole emocional. Sin embargo, una de las mayores sorpresas ha sido la experiencia del cambio en sí. Así como al abrir la ventana de par en par en un cuarto húmedo y polvoriento se deja entrar la luz y el aire puro y quedan en evidencia las telarañas, así también los cambios nos infunden nuevas energías y revelan aspectos de nuestra vida que rechinan por falta de movimiento.

Tomé conciencia del miedo que tenía de perder el control y de lo mucho que había empequeñecido mi mundo para poder garantizar un resultado específico. Aprendí mucho acerca de confiar en Dios a lo largo de esta aventura que llamamos vida. Cuando se desvanece la ilusión de que lo controlamos todo, nos acordamos de cuánto necesitamos a Dios.

En esa temporada de mudanzas me prometí a mí misma que no iba a dejar de cambiar, que de algún modo revolucionaría mi vida periódicamente. Aunque no quiero volver a cambiar de casa en mucho tiempo, muchas otras cosas están en proceso de revisión. Me he vuelto a enamorar de esta oración: «Dios, concédeme serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, valor para cambiar lo que sí puedo cambiar y sabiduría para entender la diferencia»1.

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En la vida los cambios son inevitables. Podemos resistirnos a ellos y exponernos a que nos arrollen, o podemos optar por colaborar con ellos, adaptarnos y aprender a sacarles provecho. Cuando abrazamos los cambios comenzamos a verlos como oportunidades de crecer. Jack Canfield (n. 1944)

1. Atribuida al teólogo estadounidense Reinhold Niebuhr (1892–1971)

Marie Alvero

Marie Alvero ha sido misionera en África y México. Lleva una vida plena y activa en compañía de su esposo y sus hijos en la región central de Texas, EE. UU. 

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