Altibajos

Altibajos

Hace poco estuve rumiando el tema de las decisiones equivocadas, luego de haber tomado algunas yo misma. Me sentía un poco desanimada. A la mayoría nos agrada comprobar que hemos tomado decisiones acertadas. Sus beneficios saltan a la vista. Lo difícil es ver qué buen fruto puede tener una decisión errónea. Y de esas tomamos bastantes, desde las pequeñas que a menudo ocultamos bajo la alfombra con la esperanza de que nadie las note, hasta las embarradas más estrepitosas.

¿Alguna vez te has sentido inútil y derrotado a causa de una mala decisión? Tal vez te parece que, hagas lo que hagas, nunca lograrás compensar tus errores. Quizá tienes la impresión de que las bendiciones que habrías podido recibir ya se perdieron, y tu vida no llegará a ser tan buena ni tan plena como habría podido ser.

Creo que el Señor quiere que veamos los altibajos de la vida a través del prisma de la fe. Ya sea que tomemos una decisión correcta o una equivocada, son muchas las cosas positivas que podemos aprender. De hecho, creo que es posible sacar el mismo provecho, y en algunos casos hasta más, de nuestras pifias.

Las decisiones atinadas suelen reportarnos bendiciones y una buena conexión con Dios. Las desatinadas, aunque a menudo nos alarguen y compliquen el camino, también nos pueden dejar inapreciables enseñanzas y contribuir a nuestro desarrollo como personas. Si aprendemos a acudir al Señor para que nos guíe a pesar de nuestras malas decisiones, ese camino escabroso en que nos encontramos puede conducirnos al arrepentimiento y a una relación más estrecha con Él. Las decisiones erradas también nos permiten entender mejor los fallos de los demás. A la larga nuestro amoroso Padre nos ayuda a atravesar esas dificultades y salir adelante dotados de mayor prudencia y sensatez y mejor preparados para la siguiente etapa de nuestro desarrollo espiritual.

Jesús, por Su sacrificio, puede hacer en última instancia que nuestros errores y malas decisiones redunden en mayores victorias. Pero nosotros debemos permitir que lo haga. El Señor no nos condena. Puede conducirnos a la situación propicia para que extraigamos de nuestra vida y circunstancias las enseñanzas que personalmente necesitamos.

La Biblia promete: «Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús»1. A Él le agrada que te des cuenta de los aspectos en que puedes crecer si aceptas lo que quiere enseñarte a partir de cada situación. Es una parte de lo bueno que Él te ayuda a extraer.

Fíjate en el hijo pródigo. Su egoísmo y su codicia lo llevaron a rebelarse tercamente. Sin embargo, aunque el camino que recorrió fue más largo y difícil que el de su hermano mayor, aprendió a entender más profundamente el amor que le tenía su padre. Maduró por medio de lo que sufrió. Perdió su herencia material, pero obtuvo algo mucho mayor. Aprendió a valorar su herencia espiritual y el amor que su padre le profesaba, infinitamente más importantes que las cosas a las que se había abocado antes. En cuanto al hermano mayor, aunque tomó la prudente decisión de perseverar en las tareas que el padre le había encomendado y fue recompensado por ello, también él tomó decisiones equivocadas (como se evidencia por su falta de compasión y perdón de los errores ajenos), que le sirvieron para aprender y madurar.

Todo es parte del proceso. Debemos esforzarnos todo lo posible por tomar decisiones acertadas, y es verdad que cuando elegimos bien nos ahorramos muchas penalidades y dificultades. Pero todos nos equivocamos a veces. En cierto modo, para eso estamos en esta vida: para aprender y crecer. Es inevitable que en ocasiones tomemos decisiones erradas. El objetivo es aprovechar al máximo las decisiones buenas y sensatas, y tornar los errores en experiencias de aprendizaje. A través de esos altibajos podemos adquirir sabiduría, descubrir la profundidad de la misericordia y compasión de Dios y aprender muchísimo más que sirva para mejorar y estrechar nuestra relación con Él y con otras personas.

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Ningún ser humano ha llegado jamás a ser interesante sin haber fallado. Cuanto más falles, te recuperes y te superes, mejor persona serás. ¿Alguna vez has conocido a alguien al que todo siempre le haya salido bien sin el menor esfuerzo? Por lo general esa gente es tan profunda como un charco. O derechamente no existe. Chris Hardwick (n. 1971)

De vez en cuando he tomado una decisión catastrófica; pero no hay caso, simplemente es cuestión de seguir adelante y aprender de ella. James Nesbitt (n. 1965)

¿Cuántas personas tienen éxito total en cada faceta de la vida? Ni una sola. La gente que más triunfa es la que aprende de sus errores y convierte sus fracasos en oportunidades. Zig Ziglar (1926–2012)

Invitar a Jesús a formar parte de tu vida es la mejor decisión que puedes tomar. Solo tienes que pedírselo:

Jesús, te ruego que entres en mi corazón y me perdones las malas decisiones que he tomado. Ayúdame a aprender de mis errores y mejorar en el futuro. Amén.

1. Romanos 8:1

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Maria Fontaine

Maria Fontaine

Maria Fontaine es —junto con su esposo Peter Amsterdam— la directora espiritual y administrativa de la Familia Internacional, una comunidad de fe dedicada a difundir el Evangelio de Jesucristo por todo el mundo. Es autora de numerosos artículos sobre la vida de fe cristiana. (Los artículos de Maria Fontaine publicados en Conéctate son versiones adaptadas del original.)

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