Espinas

Espinas

No creo que Dios pretenda que ninguna relación sea perfecta. A mi modo de ver, Él permite que haya algunas espinas en la ecuación, factores de los que rehuimos pero que Él sabe que nos hacen bien. Te preguntarás: «¿Por qué tiene que haber diferencias, susceptibilidades, malentendidos, celos, resentimientos, complejos de inferioridad, sacrificios, discusiones, altibajos emocionales, temores, desengaños y adversidades? No parece que eso sirva para forjar una relación sólida».

Me recuerda el conocido refrán: «La adversidad es ocasión de virtud». Si no conociéramos dificultades en la vida, nos costaría aprender a ejercitar las cualidades que nos hacen mejores personas: la paciencia, la comprensión y el perdón.

Los malentendidos, las diferencias, las heridas emocionales e incluso las ofensas nos obligan a responder. Podemos optar por amoldarnos, por volvernos mejores personas, por acudir al Señor para que nos dé más amor, para que nos ayude a perdonar, y tomar deliberadamente la decisión de aprender todo lo posible de la situación.

Lo que importa es nuestra manera de afrontar las circunstancias de la vida, nuestra reacción ante ellas. ¿Aprendemos de nuestras dificultades y mejoramos, o nos endurecemos? ¿Nos volvemos más humildes o más soberbios? ¿Recurrimos a nuestra inventiva para resolver los conflictos, o nos desmoralizamos por completo? ¿Hacemos lo que sea preciso con el fin de convertirnos en la persona que hace falta para sortear las dificultades, u optamos por acusar y criticar? ¿Nos comprometemos más, o sucumbimos a la tentación de abandonar cuando las cosas se ponen peliagudas?

Aun cuando nos esforzamos al máximo y crecemos y maduramos, siempre hay nuevos retos. Así lo ha establecido Dios. Así es la vida. Vencemos una dificultad y pasamos a la siguiente. Pero cada victoria constituye un paso hacia adelante. Cada logro es una experiencia gratificante. Cada triunfo nos permite seguir avanzando por la senda del progreso.

Ahora bien, ¿qué hay de las situaciones en que sencillamente no logramos sobreponernos y da la impresión de estamos condenados a sentirnos permanentemente frustrados en algún aspecto? Si hemos hecho todo lo posible, la Palabra de Dios promete que al final saldremos victoriosos. «Pónganse todas las piezas de la armadura de Dios para poder resistir al enemigo en el tiempo del mal. Así, después de la batalla, todavía seguirán de pie, firmes»1.

Puede que Dios sepa que en el fondo esos senderos rocosos nos hacen más bien que los lechos de flores. Cuando dialogamos con Él, invariablemente nos motiva a esmerarnos en ciertos aspectos, nos elogia por lo que hacemos bien y nos ayuda a encontrar la fortaleza y la gracia para estar a la altura del siguiente reto.

1. Efesios 6:13 (NTV)

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Maria Fontaine

Maria Fontaine

Maria Fontaine es —junto con su esposo Peter Amsterdam— la directora espiritual y administrativa de la Familia Internacional, una comunidad de fe dedicada a difundir el Evangelio de Jesucristo por todo el mundo. Es autora de numerosos artículos sobre la vida de fe cristiana. (Los artículos de Maria Fontaine publicados en Conéctate son versiones adaptadas del original.)

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