¿Qué es la grandeza?

¿Qué es la grandeza?

No se debe confundir la notoriedad con la grandeza. Muchos de los que hoy ostentan un título no saltaron a la fama ni obtuvieron su fortuna por méritos propios. Por otra parte, he conocido personas de grandeza indiscutible que eran muy poco conocidas. La grandeza es una cualidad del espíritu. No tiene nada que ver con la posición que uno ocupe entre los mortales. Nadie —y menos aún un simple ser humano— confiere grandeza a otro, pues esta es un logro, no un premio. La grandeza corona a un conserje con la misma facilidad que a una persona de destacada posición social.
Sherman Finesilver

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En este mundo nadie es un inepto en tanto que se esfuerce por aliviar la carga de otro.
Charles Dickens

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La verdadera grandeza y el auténtico don de mando no se alcanzan obligando a otros a servirnos, sino entregándonos abnegadamente al servicio del prójimo.
Anónimo

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Aunque anhelo realizar obras grandes y nobles, mi principal tarea es realizar obras humildes como si fueran grandes y nobles. El mundo progresa no sólo por medio del potente impulso de sus héroes, sino también por la suma de los pequeños impulsos de cada persona que trabaja con honradez.
Hellen Keller

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El mundo mide la grandeza en función del dinero, la elocuencia o las dotes intelectuales que se posean, o incluso la destreza en el campo de batalla. En cambio el Señor aplica el siguiente patrón de medida: «En el reino de Dios, las personas más importantes son humildes como este niño» (Mateo 18:4, TLA).
J.H. Jowett

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¡Vaya sorpresa nos vamos a llevar cuando el Señor distribuya las recompensas y se vea quiénes fueron verdaderamente los más grandes! Algunos sirven al prójimo de forma desinteresada y abnegada, entregándose sin reservas, sin que se les reconozca jamás su labor. Pasan prácticamente inadvertidos. Sin embargo, Dios se entera de esas cosas, lo apunta todo en un libro y pagará a cada uno conforme a sus obras, según sean buenas o malas.

Recordemos el comentario de Jesús sobre la mujer que lo ungió antes de Su muerte: «Esta ha hecho lo que podía» (Marcos 14:8).      

Aunque te parezca que no puedes hacer gran cosa, al menos haz lo que puedas. Si eres fiel, Dios te dará un día de estos un generoso galardón, cuando comparezcas ante el Tribunal de Cristo (Romanos 14:10).

Haz tu labor con empeño. Así cuando mueras tendrás la tranquilidad de haber hecho tu trabajo lo mejor posible. Sabrás que te aguardan recompensas y gloria eternas, y te sentirás verdaderamente realizado, para siempre.       
David Brandt Berg

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