Éxito

Salir de deudas y enriquecerse

La lectura de blogs de personas que tienen que lidiar con deudas refuerza mi determinación de reducir las nuestras. Cuando ojeo artículos sobre casos similares a nuestro proceso de salir de deudas, suelo descartar los que tienen que ver con inversiones y ahorro. Hay ciertas coincidencias entre los textos sobre reducir las deudas y los que hablan de aumentar el patrimonio. Aunque estoy 100% de acuerdo con lo primero, me cuesta aceptar el concepto de acumular riqueza. Reducir nuestras deudas es, para mí, sinónimo de actuar responsablemente, disciplinarnos y sanear nuestra economía. En cambio, siempre he relacionado el enriquecimiento exclusivamente con la codicia y el egoísmo.

Manejo del dinero

Un pastor dijo en cierta ocasión: «Conducirse bien en el terreno económico no es complicado; tal vez sea difícil, pero no complicado». Es difícil porque no solo consiste en aprender estrategias y técnicas de administración económica; también hay componentes espirituales. Es importante, pues, tener una sana visión del dinero y utilizarlo correctamente, para la gloria de Dios.

¡Primero la rana!

Por naturaleza soy una persona que se deja llevar por la inspiración del momento. Hace mucho que me molesta que sea tan dispersa para fijarme objetivos. Así que me puse a buscar un método eficaz para hacer todo lo que tengo en mi agenda. Me resulta muy fácil empezar por lo que me gusta o me atrae, pero lamentablemente esa estrategia suele llevarme a postergar otras cosas, sobre todo teniendo en cuenta que con frecuencia mis trabajos preferidos no son los más importantes o prioritarios. Y como lo importante no se resuelve por arte de magia, después me las veo negras para cumplir con todo.

Hacer el ridículo

Una buena amiga mía decidió tomar clases de tenis. Se compró todos los implementos, programó su primera clase y se dirigió a las canchas.

Sin embargo, al llegar se dio cuenta de que había otras personas por los alrededores: niños en la zona de juegos, gente que paseaba a su perro, y otros más que estaban presenciando un partido de béisbol a poca distancia. Aunque nadie la estaba mirando a ella, al ver toda esa gente se cohibió terriblemente.

Cómo cumplí mi sueño

Cuando empecé a trazarme metas hace cinco años, casi me parecían inalcanzables. Sin embargo, invoqué la promesa: «Dios hará que esto suceda, porque Aquel que los llama es fiel»1. Con Su ayuda, pues, me aboqué a ello. Mi plan era redactar y crear miles de páginas de textos de buena calidad para promover la fe en los niños.

Plantar árboles

El hombre que plantaba árboles, de Jean Giono, es un relato alegórico acerca de Eleazar Bouffier, un humilde pastor que por sí solo transforma toda una yerma región del sur de Francia. Cada día lleva sus ovejas a pastar a una loma distinta, donde siembra bellotas. El relato inspiró el lema que aparece en la portada de cada número de Conéctate: «Cambia tu mundo cambiando tu vida».

El que la sigue, la consigue

Toda madre que haya luchado por que su chiquitín se quede sentado hasta terminar la comida sabe que los niños pequeños solo son capaces de mantener la atención durante cortos períodos. Hay, sin embargo, momentos en la vida de todo niño en que el ansia de superación lo lleva a aprender algo, por ejemplo a agarrar un objeto pequeño con sus deditos regordetes, a gatear o a caminar. Esas nuevas habilidades requieren tremenda concentración y esfuerzo de su parte, y su aprendizaje toma bastante tiempo comparado con lo poco que ha vivido el niño hasta ese momento. Además, le imponen exigencias físicas cuando apenas está empezando a desarrollar su coordinación y sus músculos todavía no son capaces de soportar su peso corporal.

Di y nunca me arrepentí

En mis primeros años de actividad comercial creía que el dinero lo era todo. Cuando mi esposa se quejaba de que en nuestro matrimonio faltaba amor, yo le gruñía que el amor no pone comida en la mesa. La creencia de que lo material lo es todo en la vida me impedía creer en Dios y en los milagros.

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