Vivir sin deudas

Vivir sin deudas

Pregunta: Me cuesta mucho ceñirme a mi presupuesto, aunque sé que esa es la clave para no endeudarme. ¿Me pueden dar algún consejo?

Respuesta: La clave para administrar bien el dinero está en tapar las fugas que consumen tus recursos, porque con el tiempo hasta una pequeña gotera puede vaciar tus arcas. Considera las siguientes recomendaciones por si alguna te sirve. Vive con arreglo a tus posibilidades. Si usas tarjetas de crédito, paga tus saldos mensuales en su totalidad para evitar recargos.

Procura comer mayormente en casa. Prepárate el almuerzo y llévatelo siempre que sea posible. Reserva las salidas a restaurantes para ocasiones especiales. Los bocados o refrigerios que se compran deprisa y corriendo son de los típicos gastos pequeños que sumados cuestan mucho más de lo que parece en el momento.

Busca ofertas, especialmente para los artículos más costosos, ya sea en tu barrio o en internet.

Antes de adquirir un artículo nuevo, considera la posibilidad de comprarlo de segunda mano. Las tiendas de artículos usados y los vendedores particulares suelen ser una buena alternativa para conseguir muebles, ropa y otros artículos bien cuidados o restaurados.

Prepárate una lista de lo que vas a comprar y cíñete a ella, a fin de evitar las compras espontáneas, que son el peor enemigo de la economía doméstica. El hacer una lista también te ayudará a combinar las salidas para hacer compras, con el consiguiente ahorro de tiempo y costos de transporte.

Cuando sea posible, evita los intermediarios comprando al por mayor o directamente del productor o fabricante. Así te ahorras los sobreprecios que ponen los comerciantes a los productos.

Reduce tus cuentas de servicios escogiendo aparatos de bajo consumo, apagando luces innecesarias y ahorrando agua en la ducha, el afeitado, el lavado de la vajilla, etc.

Opta por artículos genéricos más baratos en lugar de los de marcas más caras, siempre que no haya un sacrificio notable de calidad.

Resiste la tentación de cambiar constantemente los aparatos electrónicos y demás por otros más modernos. Hazlo solo cuando sea realmente necesario o más rentable.

Si compartes gastos con tu cónyuge o un compañero de habitación, conviene establecer ciertos parámetros; por ejemplo, la suma máxima que cada uno puede gastar en un solo artículo sin consultar con el otro.

Ten una visión objetiva de las cosas. El ceñirte a un presupuesto de gastos puede ayudarte a administrar mejor tus recursos, a fin de vivir con más comodidad y holgura. Sin embargo, los bienes materiales que tengas —por muchos que sean— no garantizarán tu felicidad permanente. El dinero no puede comprar amor, ni una relación estrecha con Dios, ni satisfacción en la vida, que a fin de cuentas es lo que más importa.  

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