Vida

Punto ciego y punto óptimo

Al decir punto ciego no me refiero a la zona de la retina por donde el nervio óptico entra en el globo ocular, esa parte que carece tanto de conos como de bastones, lo que nos hace perder la visión en ciertos ángulos. Me refiero a esos momentos de desatención en que no me doy cuenta de algo que tengo delante. El otro día nuestra empresa de eventos calculó que a lo largo de los años hemos perdido equipos avaluados en unos 1.000 dólares por haber dejado bolsas en lugares donde no debíamos. Hace apenas unos días, al volver del gimnasio se me olvidó cerrar la cremallera del bolsillo lateral de mi mochila, donde tenía el teléfono. Ya puedes adivinar lo que ocurrió.

Solo se vive una vez

La mayoría hemos oído el dicho: «Solo se vive una vez». Las estrellas de la música y los famosos se suelen escudar en esa frase para animar a la gente a hacer locuras o arriesgarse porque, a fin de cuentas, «solo se vive una vez».

Es una idea atractiva. ¿Para qué preocuparse del futuro? ¿Para qué aceptar la responsabilidad de las decisiones que tomamos cuando podemos hacer como si no importaran? ¿Para qué ocuparnos de otras cosas que no sean lo que más nos apetece en determinado momento?

Construir una vida

Un carpintero ya en edad de jubilarse informó a su jefe que tenía planes de dejar el trabajo y llevar una vida más reposada en compañía de su esposa. Expresó que extrañaría la paga, pero que igual se las arreglarían para subsistir.

El contratista se lamentó de que un empleado tan valioso abandonara la empresa y le pidió que construyera una última casa, como un favor personal.

Ladrillo a ladrillo

Para mí, una de las cuestiones más enigmáticas —por no decir casi impenetrable— es qué representa el tiempo para Dios.

La Biblia intenta ofrecernos la perspectiva divina. «No ignoréis esto: que para el Señor un día es como mil años —explica—, y mil años como un día»1. Por contraste, nuestra relación con el tiempo parece ser mucho más simple, aunque la verdad es que todavía distamos mucho de tenerlo descifrado.

Una vida con sentido

Mi abuela no fue una mujer de carrera. De hecho, apenas estuvo empleada seis años en toda su vida. Cuando mis abuelos se casaron, no podían permitirse estar ambos estudiando cinco años lejos de casa. Así, aunque ella albergaba esperanzas de ir a la universidad, se quedó alojada en casa de los familiares de su marido, que lamentablemente la trataron con aspereza. Durante toda aquella época soportó pacientemente la separación de su esposo y los sinsabores que le ocasionó su familia política, sin quejarse nunca en sus cartas.

Dalo a conocer

El éxito en la vida tiene dos ingredientes esenciales. Para alcanzarlo es preciso cultivar primeramente una buena relación con el Creador de la vida y, en segundo lugar, sanas relaciones con quienes nos rodean. Es más, sin ello es imposible ser verdaderamente feliz. Jesús nos reveló la clave al decirnos: «“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente”. Este es el primero y el más importante de los mandamientos. El segundo se parece a este: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”»1.

Al son que me toquen, bailo

El violinista en el tejadoes una famosa película musical que contiene valiosas enseñanzas sobre cómo lidiar con los cambios. La trama se desarrolla a principios del siglo XX, y trata de una familia judía sumida en la pobreza que sufre persecución religiosa en el sur de Rusia. El padre, Tevye, se queja de tener cinco hijas y ningún hijo varón, distribución nada ideal en una granja. Para colmo, sus tres hijas mayores toman por maridos a hombres que él no aprueba. Uno de ellos es un goy ortodoxo. A lo largo de la película, cuando surgen conflictos o se avecinan cambios, se le aparece en visión un violinista en un tejado.

El camino por el que transitamos

Hace unos 13 años, mi marido y yo tuvimos que mudarnos de Calgary a Winnipeg, en Canadá, para lo cual cargamos nuestros trastos en nuestro viejo camión. Habíamos planificado bien ese traslado. Todo estaba bien empacado y organizado. Habíamos estudiado la ruta y calculado el tiempo que tardaríamos. Habíamos preparado un presupuesto para combustible, alimentación, hospedaje y demás. Siendo nuestro primer viaje largo con el bebé, nos aseguramos de contar con todo lo que pudiéramos necesitar. Nuestra intención era claramente terminar en Winnipeg.

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