Bloques de Tetris

Bloques de Tetris

Hay quienes piensan que cada uno tiene su lugar en la vida y que todos tenemos que encontrarlo y ocuparlo. Otros piensan que somos todos libres de obrar a nuestro arbitrio, seguir nuestra propia verdad y decidir por cuenta propia qué y quiénes aspiramos a ser.

Al final, cualquiera que sea la senda que decidan tomar, muchas personas terminan buscando denodadamente su pequeño nicho en casa o en su lugar de trabajo o en su grupo de amigos o en su pequeño mundo, e insertándose de lleno, felices de haberlo encontrado y con la esperanza de establecerse ahí de por vida.

En nuestro afán por encarnar nuestra individualidad, alcanzar nuestro destino o causar impacto, nos relegamos y asumimos la condición de bloques de Tetris humanos, dando vueltas frenéticamente hasta encontrar un lugar en que nos sintamos bien acogidos. Y en muchos casos, durante ese proceso, perdemos nuestro sentido de finalidad y nuestra pasión y los sustituimos con la colocación perfecta. Tal como pasa con esos bloques, nuestra identidad desaparece.

No tiene por qué ser así. Si bien es cierto que cada uno tiene un propósito en la vida, este no consiste en ocupar apretadamente los espacios de la normalidad ni ser iguales a algún gran mentor ni buscar interminablemente fórmulas para dejar huella. Más bien encontramos nuestro lugar y sentido de realización al darnos cuenta de que somos hijos de Dios amados, redimidos y escogidos, y que Él nos hizo únicos a cada uno por una buena razón.

Tal vez tu lugar en la vida sea uno en el que nadie ha pensado todavía, pues está hecho precisamente para ti. O tal vez —como yo— te encuentras en un ciclo de trabajo y vida doméstica en el que pones todo de tu parte para velar por tus seres queridos y brindarte a los demás, y, sin embargo, no siempre tienes la sensación de que estás logrando algo extraordinario. Eso también es válido. El mundo necesita de hombres y mujeres que destaquen en la vida cotidiana, no porque seamos estupendos, sino porque tenemos un Dios que sí lo es. Podría habernos hecho perfectos, pero no lo hizo; nos hizo tal como somos.1 Cada uno puede desempeñar múltiples papeles y gozar enseñándoselos con los demás.

1. V. Filipenses 2:13

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Chris Mizrany

Chris Mizrany

Chris Mizrany es misionero, diseñador de páginas web y fotógrafo. Colabora con la fundación Helping Hand en Ciudad del Cabo, Sudáfrica.

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