Dalo a conocer

Dalo a conocer

El éxito en la vida tiene dos ingredientes esenciales. Para alcanzarlo es preciso cultivar primeramente una buena relación con el Creador de la vida y, en segundo lugar, sanas relaciones con quienes nos rodean. Es más, sin ello es imposible ser verdaderamente feliz. Jesús nos reveló la clave al decirnos: «“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente”. Este es el primero y el más importante de los mandamientos. El segundo se parece a este: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”»1.

Lo más extraordinario del primer mandamiento es que no se puede amar a Dios sin ser correspondido. Y cuando experimentamos Su amor, no podemos menos que entusiasmarnos con la vida. La conciencia de que cada uno de nosotros es una creación única y de que Él nos ama nos lleva a apreciar todo lo demás en su justo valor, incluidas esas cosas que nos disgustan de nosotros mismos y que tienden a deprimirnos. Él nos creó como quería que fuéramos; pero ojo, aún no ha terminado. Somos una obra en curso, y con Su ayuda podemos y debemos hacer pequeños progresos todos los días. Cada día se nos presentan estimulantes dificultades, nuevas oportunidades, nuevas aventuras; y cualquier cosa es posible, pues para Dios nada es imposible.

Con ese enfoque, el segundo ingrediente para tener éxito en la vida —llevarse bien con los demás— viene por sí solo. No nos cuesta ganar o mantener amigos, pues nuestro amor, fe y optimismo atraen a los demás como un imán.

Gozar de una estrecha relación con Dios nos ayuda también a superar los problemas que se nos presentan. Al expresarle nuestro amor nos ponemos a tono y a ritmo con Él, justo lo que nos hace falta para recibir de Él todo lo que necesitamos: amor, felicidad, objetivos, soluciones y mucho más. Él no se encuentra en ningún lugar lejano, más allá de nuestro alcance o comprensión. Jesús dijo: «El reino de Dios está entre vosotros»2. ¡Disfruta de Él y dalo a conocer!

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El maestro

Narrado por el padre Tommy Lane

Un día la madre Teresa recogió a una mujer en las calles de Calcuta. Tenía llagas infestadas de parásitos. Mientras la madre Teresa le limpiaba y vendaba las heridas, la mujer no paraba de chillar. Hasta soltaba insultos y palabrotas. Por fin la mujer preguntó:

—Hermana, ¿por qué hace esto? No todo el mundo se porta como usted. ¿Quién le enseñó?

La madre Teresa respondió:

—Dios me enseñó.

La mujer dijo que quería conocer a su Dios. La madre Teresa entonces le besó la frente y le dijo:

—Usted conoce a mi Dios. Mi Dios se llama amor. 

1. Mateo 22:37–39 (NVI)
2. Lucas 17:21

Podcast

Keith Phillips

Keith Phillips

Keith Phillips fue jefe de redacción de la revista Activated, la versión en inglés de Conéctate, durante 14 años, entre 1999 y 2013. Hoy él y su esposa Caryn ayudan a personas sin hogar en los EE.UU.

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