La huella de Dios en mí

La huella de Dios en mí

Cuando voy al banco últimamente me llama la atención que ahora lo único que me piden para hacer algún retiro es mi cédula y que luego coloque mi pulgar derecho sobre un lector biométrico. Esa acción que exige un mínimo esfuerzo hace que se despliegue la información de que poseo cuenta en ese banco y sin más gestiones, hago el retiro.

Este sencillo trámite tecnologizado me ha llevado pensar y meditar en cómo nos creó Dios, que hizo que entre los seres humanos esas huellas dactilares fueran todas diferentes. Siendo miles de millones las personas que habitamos esta Tierra la huella digital de cada una es singular, irrepetible. Busqué en internet y muy rara vez se encuentra gente que tenga huellas parecidas. Ni siquiera las de los gemelos guardan similitud entre sí.

Dios dispuso esa unicidad en nuestras huellas digitales, junto con otras características distintivas de cada individuo. No nos elaboró en serie, como muñecas de fábrica, sino que se deleitó creándonos a Su imagen y semejanza y estampó en cada uno de nuestros dedos la huella de Su singular creación. Nos creó con amor, y Su Palabra dice que aún nuestros cabellos están contados.1

En todo lo que nos rodea se aprecia la impronta de Dios y se hace evidente Su perfección. Toda Su creación lleva Su firma, Su marca, que dice que somos hechura Suya, y sobre todo que nos ama a cada uno como si fuéramos el único.2

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Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre. ¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien! Mis huesos no te fueron desconocidos cuando en lo más recóndito era yo formado, cuando en lo más profundo de la tierra era yo entretejido. Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos. ¡Cuán preciosos, oh Dios, me son tus pensamientos! ¡Cuán inmensa es la suma de ellos! Si me propusiera contarlos, sumarían más que los granos de arena. Salmos 139:13–18 (NVI)

1. V. Lucas 12:7
2. V. Efesios 2:10

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Sonia Escobar

Sonia Escobar es misionera activa, afiliada a la Familia Internacional. Vive en Venezuela, donde se dedica a transmitir el amor de Jesús.

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