La música de nuestra vida

La música de nuestra vida

Si alguien me preguntase mi opinión sobre la música, le contestaría que soy un entusiasta. Mis amigos tal vez me catalogarían de fanático, pero no les hago caso.

La música tiene algo inexplicable que nos emociona y conmueve. Una letra con fuerza puede ser justo lo que necesitamos para levantarnos el ánimo y alegrarnos la existencia. Personalmente, debo a muchos compositores inspirados infinidad de gratos momentos.

Sin embargo, aunque la música no tenga letra, la melodía, las armonías y el flujo expresivo de una composición lo dicen todo. Cuando escucho una obra clásica advierto que mis emociones van mudando con las notas. Los temblores lentos y taciturnos dan lugar a ritmos alegres y saltarines, tempestades cada vez más fuertes y cielos crepusculares. La música me transporta sin esfuerzo, y sin que haya palabra alguna capto el sentido con claridad.

He descubierto que este concepto tiene otra aplicación en mi vida. Tengo la fortuna de contar con amigos leales, llenos de fe, que se toman la molestia de levantarme el ánimo cuando sucumbo ante emociones negativas. Suelen recordarme algún versículo, testimonio, frase o hasta alguna anécdota graciosa. Igual que la letra de una buena canción, me infunden esperanza y optimismo. Agradezco muchísimo su apoyo.

Por otra parte, a veces no dicen nada. Tal vez ni están al tanto de mis luchas internas. Siguen adelante con su vida, lidiando con sus altibajos; pero la música de su alma resuena en la mía. Percibo las tempestades, los cielos despejados, los momentos felices y los trances turbulentos. En medio de todo eso, veo su compromiso inquebrantable de confiar en Jesús. Sinceramente, la canción de su vida resuena con mayor fuerza que cualquier consejo sabio, adagio ingenioso o expresión verbal.

Tengo claro que se necesitan ambas cosas. Hay momentos para dar respuestas a quien está agobiado y busca paz. A veces, no obstante, aunque nuestras palabras sean pocas, la música de nuestra vida —la forma en que vivimos y la medida en que amamos— siempre se deja oír.

Chris Mizrany

Chris Mizrany

Chris Mizrany es diseñador de páginas web, fotógrafo y misionero. Colabora con la fundación Helping Hand en Ciudad del Cabo, Sudáfrica.

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