¿Cuál es tu fuente?

¿Cuál es tu fuente?

¿Alguna vez han puesto un tallo de apio en agua con colorante? El apio empieza a cambiar de color a medida que absorbe el agua por el tallo. Tarda unos días apreciar el cambio, pero con el tiempo el tallo del apio toma el color del agua. Con esa misma facilidad el apio absorbe venenos y pesticidas que pululan en el aire y en la tierra.

Nuestro espíritu actúa también así. La fuente de nuestro alimento o de los datos que absorbemos, lo que sea a lo que nos exponemos, influye en nosotros para bien o para mal. Nos vemos continuamente asediados por información, ya a través de la internet, ya a través películas, música, libros y por supuesto de las personas con las que interactuamos. Sin embargo, la manera en que nos influyen no siempre es tan notoria como el efecto del agua en el apio.

Parte de esas cosas de las que nos alimentamos parece inofensiva, hasta buena, pero puede terminar causando un efecto negativo. Otra puede disfrutarse sin inconveniente y quizá sea inocua. Incluso puede llegar a alimentarnos intelectualmente e incrementar nuestros conocimientos y competencias. Así y todo, es posible que no proporcione a nuestro espíritu el sustento que precisa para desarrollarse con fuerza.

El rey Salomón fue uno de los hombres más acaudalados del mundo en su época. Tenía acceso a prácticamente todo lo que quería y, según se desprende del relato, probó todo lo que pudo adquirir con sus pingües recursos. A pesar de todo eso al final proclamó: «Todo es vanidad.»1

Por eso Jesús nos instruye a permanecer en Él, nos dice que hagamos de Él nuestra fuente.2 Nos ofrece el agua de vida, la única que saciará para siempre nuestro espíritu. El primer Salmo expresa que los que se deleitan en los caminos y la Palabra de Dios son «son como árboles plantados a la orilla de un río, que siempre dan fruto en su tiempo. Sus hojas nunca se marchitan, y prosperan en todo lo que hacen».3

Plantemos nuestras raíces firmemente a orillas de esos ríos de agua viva.

1. Eclesiastés 1:2
2. V. Juan 15:15
3. Salmo 1:3

Marie Story

Marie Story

Marie Story —que también firma con el nombre de Marie Péloquin— vive en San Antonio (EE.UU.), donde trabaja como ilustradora independiente. Es consejeravoluntaria en un albergue para los desamparados.

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