Estrés

Alivio para el estrés

Los productos y las terapias para tratar el estrés constituyen actualmente un negocio multimillonario. Han surgido ejércitos de especialistas que ofrecen los más variados consejos. Hay quienes afirman que la clave está en un mejor manejo del tiempo: reducir el estrés aprendiendo a hacer malabarismos para cumplir con todas nuestras obligaciones. Otros sostienen que la clave está en la paciencia: ser ambicioso, pero fijarse metas menos intimidantes a corto y mediano plazo. Otros nos aconsejan replantearnos nuestro orden de prioridades, poniendo el acento en la calidad de vida y concentrándonos en lo que más importa. Otros más ofrecen una solución de corte espiritual: aliviar el estrés por medio del yoga, la meditación y distintas disciplinas. ¿A quién debemos hacer caso?

Punto de quiebre

Una de las cosas que me dejaron perplejo la primera vez que vi de cerca una refinería de petróleo fue el intrincado y complejo laberinto de tubos. Uno se pregunta cómo hacen para que todo funcione de forma segura y además rentable.

Anticiparse a los problemas

La mayoría andamos muy ocupados. Por lo general tenemos más cosas en que pensar y que atender de las que en realidad caben en un día. Todos queremos tener nuestras cosas al día; pero al menos en mi caso, a veces se me hace cuesta arriba priorizar debidamente las muchas cosas que quiero y necesito hacer. Suele pasar que me falta tiempo en el día para hacer todo lo que me gustaría.

Mis listas y Dios

Toda mi vida me he preocupado de ser productivo. Me enorgullecía de saber qué hacer, de tener una lista priorizada de tareas pendientes, con las más importantes marcadas con resaltador, señaladas con un círculo o escritas en letra grande. Me movía con celeridad por la ciudad, deteniéndome aquí y allá para resolver y borrar de la lista algunos asuntos menores sin perder de vista los prioritarios.

Paz eficaz

¿Alguna vez has tenido un día de esos en que parece que el mundo entero conspira contra ti y todo lo que podría salir mal sale mal? A mí me ocurrió un 29 de febrero, fecha que solo aparece cada cuatro años. Al mirar la lista de lo que tenía agendado para ese día, me dio la impresión de que durante cuatro años se había tramado un complot para que en esas 24 horas tuviera que realizar las tareas de cuatro jornadas.

No caigamos en el estrés

Tengo un sobrino de seis años al que le encantan los videojuegos. El otro día me senté con él mientras hacía un juego de carreras en su Wii. Cada nivel presentaba más dificultad que el anterior: mayor velocidad y un recorrido más azaroso. Yo lo miraba y lo notaba cada vez más estresado. La cara se le estaba poniendo roja, las manos le sudaban, y era incapaz de permanecer sentado en su silla.

Recupera el control

Es muchísimo lo que tienes que hacer cada día, lo que te gustaría hacer y lo que otros esperan que hagas. Sientes que no das abasto. Tensión, ansiedad, presiones. ¿Alguna vez cesarán?

Desaceleremos

Los libros del estante tienen títulos parecidos: Relaje el ritmo de su vida, La cultura de la velocidad, El ritmo de la vida moderna: ¿a qué precio? La mayoría de la gente coincide en que la vida actual es muy acelerada, y sufrimos las consecuencias en forma de estrés y otros males. Podría parecer que la vida era mucho más sencilla hace cien años; no obstante, los cambios que se estaban produciendo en aquel entonces ya eran motivo de preocupación para la gente de la época. Así lo atestiguan los siguientes extractos:

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