Estrés

¿Estresado?

Cuando tenemos mucho que hacer en muy poco tiempo, es fácil caer en el agobio. Nos parece que no estamos rindiendo lo suficiente o que nuestros avances son muy lentos, así que nos exigimos más. Lo cierto es que cuando nos dejamos apremiar de esa manera, por lo general merman aún más nuestra eficacia y productividad. Lo que empezó como una actividad positiva, para la que nos sentíamos motivados, termina siendo estresante.

«Mi paz os doy»

El estrés no es ningún caramelo. Para el estudiante que se mata repasando en el último momento los contenidos de un examen importante, para el padre o la madre que hace malabares por atender las demandas del trabajo y la familia, para el pariente o amigo cercano de una persona que sufre una dolencia grave, para el empresario que lucha por estar a la vanguardia y para los millones de personas que intentan mantenerse a flote a pesar de la inestabilidad económica reinante, los efectos debilitantes del estrés son bien conocidos.

Vencer el estrés

A un señor de 113 años de edad le preguntaron cuál era el secreto de su longevidad. Contestó: «Cuando llueve, dejo que llueva».

El estrés es la basura de la vida moderna. Todos lo producimos, pero si no nos deshacemos de él como corresponde, se acumula y no nos deja vivir.—Terri Guillemets

La ansiedad no consume las angustias de mañana; consume únicamente las fuerzas que tenemos hoy.—Charles Haddon Spurgeon

¡Destrozada!

Cuando mi marido tuvo que hacer un largo viaje de tres meses por asuntos de negocios, descubrí las dificultades que afrontan muchas familias monoparentales. Me costó una barbaridad adaptarme a las circunstancias, mantener la casa ordenada y cuidar de los niños por mi cuenta, además de cumplir con mi trabajo. Otros factores también me afectaron emocionalmente, con lo que se me hacía cada vez más cuesta arriba. De día en día la situación parecía empeorar. Aquello me tenía extenuada física y mentalmente. Entonces cayó la gota que hizo rebasar el vaso.

La fragancia de las flores

Habiendo nacido antes de que se inventara la Internet, a veces, cuando veo a alguien escribiendo frenéticamente mensajes de texto, me pregunto cómo habría sobrevivido en los tiempos de Maricastaña, cuando para comunicarse por escrito se necesitaba una maquinita de 15 kilos, líquido corrector o una goma de borrar, ir a correos, hacer cola para comprar una estampilla, esperar una semana o dos a que la carta llegara a su destino, y otras dos semanas a que nos llegara la respuesta.

Relaja la mandíbula

Mientras preparaba el desayuno me puse a pensar en la jornada que me esperaba. Tenía que asistir a unas reuniones, terminar unos trabajos que tenía a medias, enviar mensajes, hacer llamadas y varias cosas más. Se me ocurrió que la siguiente vez que imprimiera mi lista de tareas pendientes debía hacerlo con una letra más chica para que cupiera en dos páginas. Me serví el café y salí disparada a prepararme.

Eché mano de una publicación que estaba leyendo y se abrió por un apartado titulado Consejos prácticos para reposar en Jesús

Refugio

Hoy en día todos andan preocupados por el futuro, y con razón. Al paso que van las cosas, tienen motivos para temer lo que les pueda ocurrir a ellos, a su familia, su ciudad, su país, su mundo. Vivir en el planeta Tierra ha llegado a ser pavoroso y estresante. Algunos quisieran encontrar un refugio, sellar las ventanas y las puertas y marginarse de todo.

No sirve de nada hacer de cuenta que los problemas no existen. Por otra parte, no tienes por qué abrigar miedos, pues Yo velo por ti. Cuando te invada el temor, refúgiate en Mí. 

Vivo con estrés

Pregunta: Vivo con muchas presiones laborales y también domésticas: para tener éxito en el trabajo, poner el pan en la mesa para mi familia, cuidar bien de mis hijos e invertir en mi matrimonio. Recibo presiones de todos lados. ¡Muchas veces simplemente no sé cómo sobrellevarlas! ¿Qué puedo hacer?

Respuesta: El estrés se está convirtiendo en un aspecto casi ineludible de la vida moderna. Decimos casi porque sí se puede hacer algo para evitar sufrir presiones indebidas o vivir en un estado de estrés constante. Si bien algunos de los consejos que se exponen a continuación son de carácter puramente físico —hacer ejercicio o comer alimentos nutritivos, por ejemplo—, otros abordan aspectos espirituales al incorporar a Jesús en la ecuación de forma muy especial y personal.

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