Menos es más

Menos es más

¿Alguna vez te pareció que para poder cumplir con tus propias expectativas y las que los demás tienen de ti te tocaría trabajar a pesar del cansancio, haciendo caso omiso del estrés, y que aun así no darías la talla? Las exigencias siempre superan los recursos. El solo hecho de pensar en eso ya es estresante. Sin embargo, es precisamente bajo ese estrés que vivimos la mayor parte del tiempo.

El manejo del estrés es un término al que ya todos nos estamos acostumbrando. Se infiere con ello que el estrés siempre formará parte de nuestra vida y que tenemos que aprender a manejarlo mejor. Hoy les voy a ofrecer un consejo para la gestión del estrés que deja por el suelo a todos los demás: Haz menos.

El simple hecho de tipear esas palabras ya me resultó estresante. En mi caso la idea de no poder hacerlo todo me genera ansiedad. ¿Pero a quién pretendo engañar? La verdad es que no puedo hacerlo todo. Si bien soy consciente de eso, mi mantra siempre ha sido «haz todo lo que puedas». Nunca fue «haz menos». Qué cosa más rara.

Hace poco me aboqué a un plan de reducción de gastos para sanear nuestra economía doméstica. Durante un tiempo disminuimos gastos drásticamente para disciplinarnos y demostrarnos que es viable vivir con menos. Es más, a menor gasto mayor ganancia. El dinero que dejamos de gastar comenzó acumularse paulatinamente en nuestra cuenta corriente, cosa que nunca había sucedido antes. Llegamos a tener dinero asignado para ciertos gastos antes que estos se produjeran, en lugar de apresurarnos a conseguirlo cuando era necesario. Nos quedamos sorprendidos.

Me planteé entonces la pregunta si ese concepto podía aplicarse a otros aspectos de mi vida que me generan estrés, por ejemplo, mi empleo del tiempo. ¿Podía acaso comprometerme a hacer menos? Y si así fuera, ¿lograría acumular una especie de reserva? O si lo hacía, ¿me produciría algún tipo de déficit?

Jesús dijo algo que me parece que se aplica aquí: «Mi yugo es fácil y ligera mi carga».1 No cabe duda de que Jesús no era de los que andaba corriendo de un lado para otro. Más bien todo lo contrario. Supongo que estaría rodeado de personas que ya en aquella época andaban ajetreadas tratando de hacerlo todo. Los padres de familia reuniendo a los hijos para cenar, los emprendedores intentando echar a andar sus negocios, los sacerdotes dedicados a todas sus labores, los sirvientes lidiando con cargas de trabajo insostenibles... La lista es interminable.

Así y todo, Jesús les dice: «Vengan a mí… y yo los haré descansar».2

Cada vez que te tientes a hacer más, a asumir una tarea más y ponerle más empeño a todo, detente un minuto conmigo y pregúntate a ti mismo —y a Jesús— si estaría bien que hicieras menos. ¿Qué consecuencias tendría en esta situación hacer menos?

Sospecho que, al igual que yo, tal vez aprenderías algo y descubrirías un espacio y un rato para descansar.

1. Mateo 11:30
2. Mateo 11:28

Marie Alvero

Marie Alvero ha sido misionera en África y México. Lleva una vida plena y activa en compañía de su esposo y sus hijos en la región central de Texas, EE. UU. 

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