Renovación

El santuario

Veo tu lucha y oigo tus pedidos de auxilio. Cuando te sientes solo y desvalido, estoy a tu lado. Percibo tu angustia y estoy esperando a que acudas a Mí en oración. Entra en Mi santuario, en ese lugar secreto que podemos compartir tú y Yo. Allí puedo disipar tu ansiedad, tu inquietud y tu confusión, puedo devolverte el sentido de propósito e infundirte fuerzas para continuar.

Fuentes de inspiración

La inspiración nos infunde un renovado entusiasmo por la vida. Nos impulsa, nos mueve o nos conduce a la acción. No obstante, hay ocasiones en que la inspiración se nos desliza entre los dedos, en que no solo nos falta, sino que tenemos la sensación de que nunca la volveremos a poseer.

Lo mejor de lo peor

Conocí a mi amiga Laura cuando yo tenía 13 años. Una vecina la trajo a casa. Intercambiamos números de teléfono y enseguida llegamos a ser mejores amigas. Aquello de tener una mejor amiga era una nueva experiencia para mí. Me fascinaba la idea de que alguien quería ser mi amiga, no una amiga de la familia o de mi hermana mayor, o alguien que había conocido en la iglesia o el colegio, sino alguien con quien conversar y pasar el tiempo los fines de semana.

El lugar secreto

Veo tu lucha y oigo tus pedidos de auxilio. Cuando te parece que estás completamente a solas, Yo sigo a tu lado. Siento tu angustia y aguardo a que acudas a Mí en oración. Entra, pues, en Mi santuario, en ese lugar secreto que podemos compartir tú y Yo. Allí puedo disipar tu ansiedad, tu inquietud y tu confusión, restaurar tu sentido de propósito e infundirte fuerzas para continuar.

La creación, un elíxir para el alma

Vivir en una gran ciudad puede tener un efecto negativo en nuestro espíritu, nuestra mente y nuestro cuerpo. El apiñamiento, el egoísmo, el bombardeo a que nos someten los medios de comunicación, el estrés de la vida cotidiana, las relaciones, la salud, las cuestiones económicas, la familia, los amigos, los compañeros de trabajo… todo eso puede llegar a abrumarnos si no nos renovamos en espíritu todos los días mediante una buena lectura de la Palabra de Dios y un rato de oración.

El sonido del silencio

Mi rutina matinal es la siguiente: Suena el despertador y me quedo en la cama un poquito más para orar por el día. Después de levantarme reviso rápidamente mi bandeja de mensajes entrantes. Enseguida leo o escucho algo devocional e inspirador, a veces distraída por el correo o por mi lista de tareas pendientes. Después me visto, desayuno y me voy a trabajar.

Picnic

Un espléndido día de primavera, de esos en los que dan ganas de cantar, nuestra familia fue de excursión a Bodnant, famoso jardín botánico del norte de Gales. Nos pasamos horas explorando más de 30 hectáreas de jardines y terrazas, nos bañamos en cascadas de colores y fragancias caminando entre los rododendros, tulipanes y azucenas, y admiramos especímenes arbóreos que se erguían imponentes y parecían tocar el cielo azul, enmarcado a lo lejos por las montañas de Snowdonia.

La ventana abierta

Cuando la vida te parezca una pequeña habitación sin ventanas, cuyas paredes te van aprisionando, puedes crear una ventana de escape. Al leer Mi Palabra y meditar en ella, al creer e invocar Mis promesas, abres una ventana hacia el mundo espiritual, donde te aguardan cosas fantásticas. El cálido resplandor de Mi amor disipa la tensión.

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